
Faro de la Rasca
Datos Generales
Localización
- España - Islas Canarias - Tenerife - Isla de Tenerife - Arona - Ubicación Google Maps
Características:
Altura Focal: 51 m.
Altura Soporte: 32 m.
Alcance: 31 km,
Característica Luminosa:
GpD(3)B 12s
El faro emite: tres destellos de luz blanca y después una pausa, repitiendo el ciclo cada 12 segundos.
Gestiona el Faro:
- El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes)
Servicios y accesos
- Parking: Hay una zona de Parking en el inicio de la caminata hasta el faro
- Acceso al faro: hay que llegar a pie. No se puede visitar por dentro. El acceso para el público general está limitado únicamente al área circundante del faro, es decir, puedes acercarte hasta la puerta del recinto, pero no es posible entrar ni subir a la torre del faro.
- Alrededores: Zona Aislada - Zona de Paseo - Playa Próxima
- Servicios: No hay servicios en las proximidades del faro
Rutas con este Faro
Ruta 181C Canarias:
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Una nueva forma de viajar...
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- Tipo de Faro: F41
- Peculiaridad: Estás ante el faro más meridional de Tenerife, plantado prácticamente en la punta más sureña de toda la isla.
— ☀ —
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El Faro: Un destino en tu ruta

La verdad es que hay lugares que te atrapan al instante, y el extremo más meridional y seco de Tenerife es uno de ellos. Justo allí, donde el abrazo entre la lava negra y el Atlántico se siente casi feroz, se alza un faro de esos que desbordan carácter. Hablo del Faro de Punta de Rasca —hay quien lo llama Faro de la Rasca o simplemente de Arona—, una linterna gigante que lleva más de un siglo firme, vigilando y guiando el paso a los barcos que bordean el sur de la isla. Pero es que hoy en día es mucho más que eso: se ha convertido en el destino definitivo para los amantes del senderismo que buscan perderse un rato en un paisaje tan sobrecogedor que parece, literalmente, sacado de la Luna.
Ubicación: ↯
El faro se erige en plena Punta de Rasca, dentro del municipio de Arona, justo en la esquina suroccidental de Tenerife. Básicamente está en el vértice sur de la isla, a dos pasos de Punta Salemas —que es, de hecho, el punto más al sur de todo el territorio—, así que su luz actúa como una frontera natural que divide la costa del suroeste de la del sureste. Aunque tiene como vecinos a los edificios de Palm-Mar por el noroeste y al pueblo de Las Galletas al este, la realidad es que el faro vive en su propio mundo: completamente aislado, custodiado únicamente por un silencio sepulcral y un mar de malpaís volcánico.
Historia: ↯
La verdad es que la historia de este faro empieza mucho antes de que su primera luz lograra romper la oscuridad del sur. Aunque los primeros estudios para colocar allí una señal marítima se remontan a un lejanísimo 1848, la realidad es que el proyecto se hizo esperar: hubo que aguardar más de tres décadas para que, allá por 1883, las obras echaran a andar por fin. Los trabajos se alargaron pacientemente hasta 1895 y no fue hasta 1899 cuando el faro quedó oficialmente inaugurado. Con ese encendido se ganaba a pulso el título de ser el tercer faro más veterano de todo Tenerife, siguiendo muy de cerca los pasos de sus hermanos mayores en Punta de Anaga y Punta de Teno.
Aquel faro primigenio poco tiene que ver con lo que vemos hoy. Era una modesta instalación de cuarto orden que funcionaba con un curioso sistema óptico giratorio alimentado por una simple lámpara de petróleo de dos mechas, la cual emitía de forma acompasada sus destellos blancos cada 30 segundos. Con las décadas y las nuevas exigencias del mar, en 1927 le tocó el turno a una gran renovación: se le dotó de una nueva óptica y un sistema a base de acetileno, logrando enviar destellos en grupos de «dos más uno» y alcanzando una distancia respetable de 15 millas náuticas.
Pero el cambio verdaderamente radical se hizo esperar hasta 1978. El mar exigía mayor potencia y visibilidad, por lo que se decidió levantar una torre completamente nueva y notablemente más esbelta, alzándose mano a mano junto al viejo edificio de piedra. Como curioso guiño arquitectónico, su diseño es casi un gemelo del Faro de Fuencaliente, en la vecina isla de La Palma, solo que unos doce metros más bajito. Sin embargo, la aventura no acabó ahí; llevar la red eléctrica hasta semejante rincón despoblado acabó siendo una auténtica pesadilla logística, por lo que en 1984 tomaron una decisión brillante y avanzada a su tiempo: alimentar el faro con paneles solares, lo que lo convirtió en un auténtico pionero de la energía fotovoltaica en las Islas Canarias.
Este hito de la torre actual lleva la firma del ingeniero Suárez Galván. Y es que, aunque hoy hablemos de tecnología e ingenieros, la zona de Punta de Rasca y el emblemático Puerto Viejo de Los Cristianos ya guardaban vida muchísimo antes: fueron antiguos asentamientos aborígenes guanches, y a finales del siglo XIX, casi al tiempo que el faro comenzaba a brillar, este recóndito litoral se llenó de movimiento gracias al floreciente comercio de exportación de tomates y plátanos con destino a Europa, que zarpaban directamente en barco desde el humilde desembarcadero pegado a la torre
Descripción: ↯
Lo cierto es que llegar a Punta de Rasca es como encontrarte de golpe frente a una máquina del tiempo: hoy conviven allí, pared con pared, dos faros que resumen perfectamente todo un siglo de historia marítima. El veterano del grupo es una entrañable edificación de una sola planta, radiante de cal blanca, que luce con orgullo esos detalles en piedra volcánica oscura enmarcando sus esquinas y ventanas; su pequeña linterna asomaba integrada directamente en el propio tejado, escudriñando el mar. Y aunque hace ya unas cuantas décadas que dejó de emitir su destello, ahí sigue, imperturbable, resistiendo al viento como un testigo mudo de otros tiempos.
Justo a su lado, marcando un contraste brutal, se dispara hacia el cielo la torre moderna. Es una mole cilíndrica de hormigón de unos 32 metros que se hace ver desde lejísimos gracias a sus vistosas bandas horizontales rojas y blancas, rematada además por una elegante doble galería y esa icónica cúpula negra que resguarda la linterna. En su corazón, la magia la hace un sistema óptico giratorio de seis paneles firmado por la mítica casa sueca AGA, capaz de lanzar un destello potentísimo hacia el océano, mientras que la estructura de la linterna, obra de La Maquinista Valenciana, protege la luz tras sus cristales triangulares. La verdad es que hoy el faro camina solo: todo funciona de forma automática, alimentado pacientemente por el sol de Tenerife y controlado a distancia desde los ordenadores de la Autoridad Portuaria, sin requerir ya la compañía constante de ningún farero.
Entorno: ↯
Por si fuera poco, el Faro de Punta de Rasca no está precisamente desamparado en medio de la nada: reposa plácidamente en el corazón de la Reserva Natural Especial del Malpaís de la Rasca, un rincón protegido de más de 315 hectáreas que se declaró allá por 1987 y que hoy forma parte con orgullo de la Red Natura 2000 europea.
Caminar por aquí es zambullirse de lleno en la cara más salvaje de Tenerife. A tu alrededor solo verás coladas de lava negra que parecen seguir fluyendo rabiosas hacia el Atlántico, siluetas de antiguos conos volcánicos como Montaña Grande, Montaña Caraba o Montaña Pardela, y un tapiz vegetal dominado por valientes cardones y tabaibas que sobreviven casi de milagro. Y no es una exageración: estamos hablando probablemente del punto más árido y seco de todas las Canarias, donde el cielo apenas derrama unos rácanos 62 mm de lluvia al año bajo un calor constante de 22,4 °C, dibujando un clima desértico en toda regla.
Eso sí, el esfuerzo de llegar hasta la base del faro tiene su premio. Justo a sus pies, el mar y la roca han esculpido pequeñas calas y charcos naturales que son una bendición absoluta para darse un refrescante chapuzón tras la caminata, sin olvidar que sus fondos marinos son un auténtico paraíso para los amantes del buceo y de la pesca de caña. Si tienes la suerte de pillar un día despejado, al alzar la vista al horizonte te tropezarás directamente con la imponente silueta de La Gomera. En fin, un refugio lleno de paz donde no hay chiringuitos ni hormigón a la vista, y donde el único ruido con el que te vas a cruzar es el murmullo del viento y el golpe del oleaje contra la piedra.
¿Se puede visitar?: ↯
Pues sí, se puede, aunque con un par de matices importantes que conviene tener en cuenta. Por un lado, olvídate de subir a la torre: el interior no está abierto al público, ya que se trata de una instalación puramente técnica gestionada por la Autoridad Portuaria y reservada de forma exclusiva a los técnicos de mantenimiento.
Ahora bien, lo que sí puedes hacer —y de hecho es un autentico planazo— es llegar caminando hasta la mismísima base de la torre y explorar sus alrededores. Eso sí, como estamos dentro de la Reserva Natural Especial del Malpaís de la Rasca, la normativa es muy clara: solo se permite el paso a pie y siempre sin salirte de los senderos señalizados, quedando totalmente prohibido el acceso a vehículos a motor. Si te animas a hacer la caminata, las opciones más conocidas para llegar son:
- Desde Palm-Mar: Es un paseo bastante llano y sin complicaciones de unos 3 km (te llevará entre 30 y 40 minutos ida), perfecto para cruzar el paisaje volcánico hasta dar con el faro, pudiendo volver por el mismo sitio o completar una ruta circular.
- Desde Los Cristianos o Las Galletas: Para los que busquen estirar un poco más las piernas, existe este trayecto lineal de unos 7 km (un par de horas a ritmo tranquilo) que bordea todo el litoral atravesando el malpaís, con una dificultad bastante asequible.
La buena noticia es que no hay que pagar ninguna entrada ni existen horarios para recorrer la reserva, pero ten muy presente que la zona es totalmente virgen: no vas a encontrar bares, fuentes donde rellenar la cantimplora ni un solo refugio a la sombra. Por eso, es fundamental ir bien preparado con agua de sobra, crema solar y un calzado adecuado para andar entre piedras volcánicas. Por cierto, si la idea es organizar una visita en grupo, un centro educativo o una excursión guiada, recuerda que la normativa del espacio protegido exige enviar previamente la propuesta del itinerario al órgano gestor de la reserva.


Curiosidades
- Resulta impresionante pensar que estás ante el faro más meridional de Tenerife, plantado prácticamente en la punta más sureña de toda la isla.
- Cuando encendió su luz por primera vez en 1899, se convirtió oficialmente en el tercer faro más veterano de Tenerife, solo por detrás de los históricos faros de Anaga y Punta de Teno.
- Lo que hace especial a este rincón es que en el mismo trozo de tierra conviven dos épocas: la coqueta edificación de piedra de finales del siglo XIX y la estilizada torre de 1978, una estampa la verdad bastante inusual en el litoral canario.
- Como dato curioso, la torre que vemos hoy es casi un calco del Faro de Fuencaliente, en la vecina isla de La Palma, solo que recortada unos doce metros.
- Lleva desde 1984 funcionando con la energía del sol, una apuesta ecológica que nació, paradójicamente, de la pura necesidad ante lo remoto y aislado del terreno.
- Y es que no exagero si digo que se levanta en el rincón más sediento del archipiélago, un paraje desértico que apenas ve caer unos escasos 62 mm de agua al año.
- Mucho antes de que los barcos buscaran su guía, la zona ya tenía vida: en estas costas se han hallado vestigios de asentamientos guanches ligados al histórico Puerto Viejo de Los Cristianos.
- Para colmo, su puesta en marcha a finales del siglo XIX fue el impulso perfecto para que el sur de la isla comenzara a despegar con el pujante negocio de la exportación de plátanos y tomates hacia Europa

Gestión y conservación
El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.
Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife
- www.puertosdetenerife.org
- Tel. +34 922 605 426
- www.tenerife.es/w/reserva-natural-especial-malpais-rasca
- Tel. 922 239 500







