Faro de Alegranza

Faro de Punta Delgada

Datos Generales

Localización

Características:

  • Altura Focal: 17 m.

  • Altura Soporte:  15 m.

  • Alcance: 22,2 km,  

Característica Luminosa:

  • GDB 3s 

  • Una luz blanca de destellos con un periodo de aproximadamente 3 segundos. 

Gestiona el Faro:

  • El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas), organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes)

Servicios y accesos

  • Parking: Hay una zona de Parking muy cerca del recinto - Parking en el inicio del camino a pie hasta el faro - Zona Urbana
  • Acceso al faro:   No se puede visitar por dentro. El acceso para el público general está limitado únicamente al área circundante del faro, es decir, puedes acercarte hasta la puerta del recinto, pero no es posible entrar ni subir a la torre del faro.
  • Alrededores:   Zona Urbana - Zona Aislada - Zona de Paseo - Playa Próxima
  • Servicios:  Hay servicios en las proximidades del faro

Rutas con este Faro

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  • Tipo de Faro: F51
  • Peculiaridad: Es el faro ubicado más al norte de todas las Islas Canarias
  • — ☀ —

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El Faro: Un destino en tu ruta

Hay faros a los que uno puede acercarse tranquilamente en coche cualquier tarde de domingo, y luego existen otros que solo se pueden contemplar o soñar desde la cubierta de un barco. El Faro de Punta Delgada —al que casi todo el mundo conoce de forma más cercana como Faro de Alegranza— pertenece de lleno a ese segundo grupo: desde 1865 lleva vigilando en completa libertad el punto situado más al norte de todas las Islas Canarias, levantado sobre un islote deshabitado, de propiedad privada y con el acceso súper restringido, al que tan solo consiguen llegar algunos pescadores, equipos científicos y el barco de excursión ocasional.

Ubicación:  ↯ 

El Faro de Punta Delgada se alza sobre el saliente de Punta Delgada, un promontorio ubicado en la punta oriental del islote de Alegranza —el territorio más al norte de todo el Archipiélago Chinijo—, lo que lo convierte en el faro situado más al norte de todas las Islas Canarias. En lo administrativo forma parte del municipio de Teguise, en Lanzarote, aunque entre Alegranza y las calles de la isla principal se interponen unos cuantos kilómetros de mar abierto. Se encuentra literalmente en mitad del Atlántico, a escasos metros del final de esa lengua de roca, más allá de la cual solo sobresalen unos peñascos que las olas cubren por completo cuando el mar se pone bravo.

Aquí no vas a encontrar carreteras ni accesos por tierra: Alegranza es un islote completamente deshabitado al que solo se puede llegar navegando, habitualmente en embarcaciones que salen desde el puerto de Órzola (en Lanzarote) o desde Caleta de Sebo (en la vecina isla de La Graciosa). Como no podía ser de otra forma, todo el conjunto del islote y su faro se integra dentro del protegido Parque Natural del Archipiélago Chinijo.

Historia:  ↯

Una luz pensada para las grandes rutas del siglo XIX La historia de Punta Delgada arranca, como la de tantas otras luces canarias, a raíz del gran Plan de Alumbrado Marítimo aprobado por Real Orden en abril de 1857, diseñado para sacar del apagón a un archipiélago que hasta entonces navegaba casi a ciegas. Su misión original no era orientar a pequeñas barcas ni a pescadores de la zona, sino algo mucho más estratégico: servir de luz de recalada para el tráfico de cabotaje entre las islas y la costa africana, así como para las rutas comerciales directas que Europa mantenía con el continente vecino.

Un proyecto con firma de ilustre Las obras salieron a subasta el 12 de abril de 1861 por un presupuesto de 295.855,47 reales, bajo el proyecto y la firma de Juan de León y Castillo, el genial ingeniero y político grancanario responsable de las grandes obras públicas de las islas en el siglo XIX. Aunque en un primer momento se pensó plantarlo en Punta Trilla, finalmente se optó por la ubicación que hoy conocemos en Punta Delgada. La construcción del edificio se terminó en 1863, aunque hubo que aguardar hasta 1865 para tener lista la maquinaria luminosa y que el faro comenzara a prestar servicio oficialmente.

Un encendido triple por orden real Tal como documentó el investigador Agustín Pallarés analizando los archivos de la propia instalación, la reina Isabel II dispuso por Real Orden que el 30 de julio de 1865 se encendieran a la vez tres faros recién estrenados en Canarias: el de La Isleta en Gran Canaria (de 3.er orden), el de Punta Delgada en Alegranza (de 4.º orden) y el de Punta Martiño en el islote de Lobos (de 6.º orden). La notificación oficial llegó a manos del primer torrero principal de Alegranza, Manuel Fernández Cernuda, mediante un documento fechado el 31 de mayo de ese mismo año.

Dificultades y batallas contra la sequía Al estar catalogado como un faro de 4.º orden, la instalación contaba con dos torreros que vivían allí con sus familias en dos casas independientes dentro de la misma estructura. El verdadero quebradero de cabeza no era la soledad, sino la falta de agua: como llovía tan poco en Alegranza, el aljibe del patio central no daba abasto, por lo que se tuvo que excavar un pozo a 20 metros y levantar un pequeño acueducto de 75 metros para canalizar el agua de lluvia desde las cotas más altas del islote. En algunas épocas, el propio edificio llegó a servir también de refugio a los trabajadores que acudían a la isla a sembrar y cosechar cereales.

Conexión con el exterior y automatización En 1966 se instaló un radioteléfono para emitir avisos de socorro, dejando atrás el remedio tradicional de encender hogueras o hacer humo para avisar a La Graciosa cuando ocurría alguna urgencia grave. Pero el gran punto de inflexión llegó en 1968, cuando la linterna se automatizó por completo. El personal que guardaba el faro recogió sus pertenencias y se trasladó a Arrecife, poniendo punto final a más de un siglo de presencia humana continua en Alegranza.

Protección como monumento y reforma reciente El 20 de diciembre de 2002, el conjunto que forman la torre y las dependencias anejas fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento por el Gobierno de Canarias. Años después, el 26 de mayo de 2016, la Autoridad Portuaria de Las Palmas y el Cabildo de Lanzarote firmaron un acuerdo para rehabilitar el faro y las casernas —financiado al 60 % por la Autoridad Portuaria y al 40 % por el Cabildo, con TRAGSA a cargo de las obras—. Como parte de esta alianza, la Autoridad Portuaria cedió al Cabildo la gestión de los espacios sin uso marítimo mediante una concesión de ocho años que se mantendrá hasta marzo de 2030.

Descripción:  ↯ 

El conjunto de Punta Delgada es mucho más que una simple torre: se trata de un complejo arquitectónico en toda regla. El edificio principal cuenta con una planta cuadrada de unos 14 metros por lado, ofreciendo una superficie construida de más de 207 metros cuadrados levantada en mampostería, con sus esquinas reforzadas mediante sillares de basalto. En el mismísimo corazón de la edificación se abre un patio central de 5 por 5 metros que oculta bajo el suelo un aljibe de unos 100 metros cúbicos de capacidad y 4 metros de profundidad, diseñado para aprovechar hasta la última gota de lluvia caída en las cubiertas.

Pegada al costado oriental de la construcción —el que mira directo al Atlántico— emerge la torre cónica de piedra volcánica gris, con 15 metros de altura y un diámetro de 3,70 metros, quedando semiempotrada en la casa hasta la altura de la azotea. En lo más alto, un torreón cilíndrico sostiene la linterna: una cúpula doble de bronce rodeada por un balcón con barandilla metálica, desde el que antaño los guardianes de la luz escudriñaban la línea del horizonte. La antigua vivienda del farero se adosa al edificio por el lado sureste, manteniendo el estilo neoclásico sobrio y práctico característico de la red de faros canarios del siglo XIX.

A día de hoy, tras la restauración ejecutada entre la Autoridad Portuaria de Las Palmas y el Cabildo de Lanzarote, la instalación luce su aspecto original protegida bajo su condición de Monumento. Mientras tanto, sus viejas lámparas de combustible han cedido el testigo a un moderno sistema 100 % automático alimentado por 56 paneles solares, sin necesidad de que nadie tenga que vivir allí para mantener encendida la luz..

Entorno:  ↯ 

El Faro de Punta Delgada corona un islote que muchos describen, sin exagerar, como uno de los últimos rincones verdaderamente salvajes de Canarias. Alegranza cuenta con algo más de 10 kilómetros cuadrados de superficie —es el segundo islote más grande del Archipiélago Chinijo tras La Graciosa— y permanece deshabitado de forma permanente desde 1968, salvo por la presencia puntual de vigilantes ambientales y equipos científicos que se alojan en las dependencias del faro. De hecho, esta instalación representa la única huella humana de la isla.

Su entorno más inmediato se integra dentro del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, el espacio protegido marino-terrestre más extenso de Canarias (declarado en 1986), además de formar parte de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote y de la Red Natura 2000 como Zona de Especial Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Junto a la vecina Montaña Clara, sus aguas componen la mayor reserva marina de toda la Unión Europea, sumando unos 700 kilómetros cuadrados de superficie.

Tanta protección responde a motivos muy concretos: Alegranza alberga la colonia de cría de pardela cenicienta más numerosa de Canarias y de España, además de especies seriamente amenazadas como el paíño europeo, el petrel de Bulwer, el halcón de Eleonor o una de las últimas parejas de guincho (águila pescadora) que sobreviven en el archipiélago. En las aguas que la rodean resulta habitual divisar delfines, tortugas marinas, calderones o rorcuales en plena migración. Por su parte, la vegetación es modesta y adaptada al viento y la salinidad: matorrales como la aulaga majorera o el espino marino salpican un paisaje volcánico marcado por antiguos conos y coladas de lava.

Muy cerca de la torre, la costa esconde tesoros como una cala virgen de tonos rojizos y un impresionante jameo interior donde darse un baño en un escenario único, dos de los puntos estrella en las travesías marítimas que bordean la isla. Sin embargo, no todo es idílico en Alegranza: al convertirse en el primer freno natural con el que choca la Corriente de Canarias, su litoral nororiental —y en especial la Caleta del Trillo— recibe cada año toneladas de residuos marinos arrastrados desde Norteamérica, el norte de África y Europa. Entre estos desechos han llegado a aparecer etiquetas de pesca de langosta con más de dos décadas de antigüedad, convirtiendo paradójicamente a este refugio natural en un auténtico termómetro de la contaminación por plásticos en el Atlántico.

¿Se puede visitar?:  ↯ 

Alegranza es un espacio protegido de propiedad privada que se integra dentro del Parque Natural del Archipiélago Chinijo y de la Reserva Natural Integral de Los Islotes, de modo que solo es posible pisar tierra con la autorización expresa de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias y, en la práctica, coordinándose con el Cabildo de Lanzarote, responsable de gestionar el uso público del entorno.

El propio Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural impone un tope estricto de 60 visitantes autorizados al día en el islote, dejando al margen únicamente a los equipos de investigación acreditados. Además, no se permite hacer noche en la isla bajo ningún concepto, salvo en el caso de trabajos científicos autorizados.

Eso sí, la alternativa perfecta para disfrutar del faro de Punta Delgada y su entorno es acercarse por mar mediante excursiones marítimas que salen a diario desde el puerto de Órzola (en Lanzarote) o desde Caleta de Sebo (en La Graciosa). Diversas empresas ofrecen travesías en barco que bordean el litoral de la isla para contemplar la silueta del faro, arrimarse a la playa de El Veril, adentrarse en la zona del jameo interior y recorrer la costa oeste, con la opción de alargar la ruta navegando hacia Montaña Clara o La Graciosa.

Curiosidades

  • Ostenta el honor de ser el faro ubicado más al norte de todas las Islas Canarias, plantado precisamente en el islote que marca el extremo septentrional del archipiélago.
  • A pesar de estar integrado en un Parque Natural y de que varias instituciones públicas gestionan parte de sus instalaciones, la totalidad del islote de Alegranza es, sorprendentemente, una propiedad privada perteneciente a los herederos de Eduardo Jordán Martinón, según figura en el Registro de la Propiedad.
  • Su primer torrero principal fue Manuel Fernández Cernuda, quien en 1865 recibió la orden oficial de encendido a través de un documento fechado el 31 de mayo de ese mismo año, conservado minuciosamente en los archivos de la instalación.
  • Entró en servicio exactamente el mismo día que otras dos luces recién estrenadas en las islas: el faro de La Isleta, en Gran Canaria, y el de Punta Martiño, en el islote de Lobos.
  • Su trayectoria está íntimamente ligada a la figura de Agustín Pallarés (1928-2022), un querido investigador y cronista autodidacta de Lanzarote y Alegranza que llegó a la isla con solo nueve años cuando su padre fue destinado como guardián entre 1937 y 1944; de adulto, solicitó plaza como torrero en el mismo lugar donde pasó una infancia que siempre recordó como «lo más parecido al paraíso».
  • Antes de contar con un radioteléfono —que no llegaría hasta 1966—, el único método para pedir auxilio desde el faro ante una emergencia consistía en izar la bandera española en lo alto de la torre o encender una hoguera visible desde La Graciosa, siguiendo un código de señales de humo y fuego pactado con los vecinos.
  • El Cabildo de Lanzarote acarició la idea de instalar en el faro un Observatorio del Cambio Climático junto al CSIC, un plan que quedó paralizado al comprobarse que los paneles solares no producían energía suficiente para abastecer los equipos científicos requeridos.
  • El control sobre los accesos al islote es tan estricto que, en 2016, el propio Cabildo abrió un expediente sancionador a uno de los copropietarios de Alegranza por organizar sin permiso y con fines lucrativos una excursión de 90 personas en plena temporada de anidación de aves protegidas.
  • A pesar de su absoluta soledad, Alegranza recibe cada año a unos «visitantes» nada bienvenidos: toneladas de residuos plásticos arrastrados por la Corriente de Canarias desde tres continentes, un impacto ambiental que actualmente investigan científicos de las universidades canarias.

Gestión y conservación

El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas), un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.

Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas) 

  • Tomás Quevedo Ramírez, s/n, 35008 Las Palmas de Gran Canaria.
  • palmasport.es 
  • Teléfono centralita: 928 21 44 00.

    Huellas

    Nuestro agradecimiento a todos los viajeros de la Ruta 181 por compartir sus imágenes y ayudarnos a mostrar la belleza de cada rincón.


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