
Faro de Anaga
Datos Generales
Localización
- España - Islas Canarias - Tenerife - Isla de Tenerife - Santa Cruz de Tenerife - Ubicación Google Maps
Características:
Altura Focal: 247 m.
Altura Soporte: 12 m.
Alcance: 39 km,
Característica Luminosa:
Fl(2+4) W 30s
destellos agrupados blancos, 2+4 destellos cada 30 segundos
Gestiona el Faro:
- El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes)
Entorno
- Parking: Si vas a llegar a pie deja tu vehiculo en las proximidades de Chamorga.
- Acceso al faro: El pueblo más cercano con acceso rodado es Chamorga, a varios kilómetros de camino de montaña; desde allí hay que descender por senderos hasta la costa para alcanzar tanto el faro como el pequeño caserío costero de Roque Bermejo, a sus pies.
- Alrededores: Zona Aislada - Zona de Senderismo - Playa Próxima
- Servicios: No hay servicios en las proximidades del faro
Rutas con este Faro
Ruta 181C Canarias:
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- Tipo de Faro: F1
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El Faro: Un destino en tu ruta

En el rincón más indómito y remoto de Tenerife, allí donde los escarpados barrancos del macizo de Anaga se precipitan casi en vertical hacia las aguas del Atlántico, se alza el impresionante Faro de Anaga. Hablamos de la señal marítima más antigua de todo el archipiélago canario y el único faro de primer orden que existe en las islas. No hay ni una pizca de exageración al decir que este es uno de los emplazamientos con mayor magnetismo y personalidad de la isla: nació sin carretera, continúa sin ella, y para alcanzar sus pies únicamente existen dos vías: sudar la camiseta caminando durante horas por espectaculares senderos de montaña o aproximarse por mar a bordo de un barco. Esa misma lejanía del mundo es, precisamente hoy, el gran secreto de su fascinación.
Ubicación: ↯
Enclavado en Roque Bermejo, en las entrañas del macizo de Anaga y dentro del término municipal de Santa Cruz de Tenerife, este faro domina el vértice nororiental de la isla. Se asienta a media ladera de la montaña Tafada, justo sobre la punta rocosa que le da nombre, presidiendo uno de los parajes más agrestes y aislados de la geografía tinerfeña. El enclave habitado más próximo con acceso por carretera es la aldea de Chamorga, situada a varios kilómetros de senderos de montaña; desde allí no queda otra opción que descender a pie por intrincados caminos hasta tocar la costa, donde aguardan la majestuosa torre y el pequeño caserío marinero de Roque Bermejo, acurrucado a sus pies.
Historia: ↯
La historia de esta luz se remonta al pleno siglo XIX, cuando Roque Bermejo no era más que un humilde pago habitado por apenas un puñado de familias y surcar de noche el norte de Tenerife suponía toda una temeridad marítima. Las obras despegaron el 5 de julio de 1861 y se extendieron hasta el 15 de septiembre de 1863; la mecha se encendió oficialmente el 19 de septiembre de 1864, sellando un hito que lo convierte —a día de hoy— en el faro más antiguo de la historia de Canarias.
El diseño llevó la firma de Francisco Clavijo y Plo, el primer ingeniero civil que tuvo la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, y su edificación fue una auténtica proeza de la logística. La piedra se extrajo directamente de los acantilados próximos a la Baja de La Mancha y se fletó por mar hasta el embarcadero de La Madera, en el caserío de Las Breñas; desde allí, hubo que subirla a lomo de mulas por un angosto sendero de más de tres kilómetros. El resto de los pertrechos desembarcó en un modesto muelle que Manuel de Ossuna Van den Heede, dueño de una hacienda cercana, había levantado en una cala protegida por el propio Roque Bermejo. Como el trayecto por tierra implicaba cruzar kilómetros de abruptas veredas a través de los cumbrales de Anaga, la vía marina se convirtió, durante décadas, en la única ruta sensata para abastecer el enclave.
Durante más de una centuria, la torre cobijó a familias enteras de torreros en una existencia de aislamiento permanente hoy casi incomprensible. Bernardo López Balboa, el primer farero, desembarcó en 1864 junto a su esposa, Pilar Loureiro, criándose allí sus cuatro hijos; en sus diarios definió Roque Bermejo como «un pago habitado por 9 vecinos que vivían en pequeñas casitas, cuevas y chozas». Fue él, además, quien vivió en carne propia una de las mayores tragedias de la costa tinerfeña: la noche del 15 al 16 de febrero de 1898, envuelto en una densa calima sahariana, el vapor francés Flachat —que navegaba de Marsella a Venezuela con 101 almas a bordo— embarrancó violentamente contra los Bajos Verdes, frente a Taganana, partiéndose en tres. Sobresaltado por los angustiosos pitidos del buque, López Balboa descendió a ciegas hacia la orilla para auxiliar a los náufragos; la tragedia se cobró unas 86 vidas y solo una quincena logró salvarse. Entre los enseres escupidos por el Atlántico, el torrero rescató dos pesadas arcas de madera que custodiaban las tallas de un Cristo Crucificado y una Inmaculada Concepción con destino a Venezuela. Las puso a salvo y las trasladó a la parroquia de Nuestra Señora de las Nieves, en Taganana, donde aún hoy se veneran bajo el nombre del «Cristo del Naufragio».
Las vivencias de los demás fareros reflejan con la misma nitidez la dureza de aquel retiro. Rafael Alvarellos, ayudante de López Balboa, se instaló con su mujer, Dominga Díaz Pereira, y sus cinco hijos, sacando tiempo para alfabetizar a los niños de Roque Bermejo, Punta Anaga y Las Palmas de Anaga, evitándoles así el agotador trayecto a pie hasta la escuela de Chamorga. Demetrio González Velasco, que tomó el relevo en 1948, rememoraba la absoluta escasez del lugar —jóvenes ataviadas con sacos de arpillera y familias subsistiendo de la labranza y el ganado— y cómo los paisanos acudían al faro en busca de un poco de petróleo para guisar. Baudilio Brito Rodríguez pisó la torre en 1976 tras patear durante horas las cumbres de Anaga, enfilando ya los últimos compases de la etapa con personal residente.
En paralelo a estas vidas marcadas por la soledad, el faro fue modernizando sus tripas tecnológicas: alimentado por aceite de oliva en sus orígenes, dio el salto al petróleo en 1932 y, finalmente, abrazó la energía solar fotovoltaica en 1990, momento en que quedó automatizado por completo y cerró para siempre la época de los torreros en el rincón más aislado de Tenerife
Descripción: ↯
El conjunto que se conserva hoy en día permanece fiel al proyecto original firmado por Francisco Clavijo y Plo: una sobria y funcional torre cilíndrica de mampostería de 12 metros de altura, abrazada por una sencilla balconada que permite circundarla por el exterior y coronada por una linterna octogonal de cristal de 1,60 metros de diámetro, compuesta por 16 paneles rectangulares. En su interior, la óptica catadióptrica de primer orden —la única de sus características en todo el archipiélago canario— continúa proyectando esa secuencia luminosa tan propia de 2+4 destellos blancos cada 30 segundos que ha velado por generaciones de navegantes.
A la vera de la torre permanecen en pie las tres viviendas que integraban el complejo original —dos destinadas a los fareros y una para el peón—, firmes testigos de esa intensa vida familiar que latió entre sus muros durante más de una centuria. Todo el recinto descansa sobre un rellano de la montaña Tafada, elevado a 247 metros sobre el nivel del mar, enmarcado en un paisaje de matorral bajo y abruptos acantilados que se desploman casi en vertical buscando el Atlántico.


Entorno
El Faro de Anaga se custodia en las entrañas del Parque Rural de Anaga, un imponente macizo volcánico labrado entre hace 7 y 9 millones de años —el más vetusto de Tenerife— que presume de la distinción de Reserva de la Biosfera otorgada por la UNESCO en 2015. Este santuario natural alberga una de las reliquias de laurisilva mejor conservadas de todo el archipiélago canario, enmarcada en un relieve sobrecogedor de barrancos de vértigo, cresterías afiladas y cantiles vertiginosos que se abalanzan sobre el mar, donde la presencia humana es apenas un leve murmullo.
A la sombra del faro reposa Roque Bermejo, un diminuto caserío litoral hoy sumido en el silencio y prácticamente deshabitado, que en sus años de esplendor disponía de un modesto embarcadero clave para el aprovisionamiento de la torre. El punto de partida natural para acometer la aventura es Chamorga, el último reducto civilizado con asfalto en este confín tinerfeño; desde allí arranca el sendero PR-TF 6.1 —de unos 8,3 kilómetros en su trazado circular vía Roque Bermejo—, una ruta de montaña que va serpenteando barranco abajo hacia el océano en una caminata exigente pero inolvidable. El trayecto, con más de 600 metros de desnivel acumulado, insume unas tres horas de marcha por un paisaje de una ferocidad impresionante, donde por tramos la silueta impoluta del faro se alza como el único vestigio de civilización en kilómetros a la redonda.
Curiosidades
- Ostenta el título de ser el faro más antiguo de toda Canarias, con la mecha encendida ininterrumpidamente desde 1864, además de ser el único de primer orden —la clase de óptica con mayor alcance y potencia— que opera en el archipiélago.
- Nació sin carretera y continúa sin ella: desde sus orígenes en el siglo XIX hasta nuestros días, las únicas vías de acceso siguen siendo los senderos de montaña a pie o la aproximación por mar, una singularidad casi insólita entre las luces en activo de España.
- La piedra para levantar la torre requirió un viaje épico: primero se transportó a bordo de barcos y luego se ascendió a lomos de mulas durante más de tres kilómetros de vereda, al no existir ningún camino practicable.
- Bernardo López Balboa, su primer guardián, vivió de cerca una de las mayores tragedias marítimas de las islas: el naufragio del vapor francés Flachat en 1898; las tallas sagradas que logró rescatar entre las olas —un Cristo Crucificado y una Inmaculada Concepción— continúan recibiendo culto en la iglesia de Taganana.
- Su corazón técnico ha evolucionado a la par que la historia de la navegación: arrancó alimentándose de aceite de oliva, pasó después al petróleo y, desde 1990, funciona gracias a la energía solar captada por 46 paneles fotovoltaicos.
- Se custodia en el corazón de la Reserva de la Biosfera de Anaga, reconocida por la UNESCO en 2015, presidiendo uno de los tramos de litoral más puros y vírgenes de Tenerife.
- Figura entre las escasísimas señales insulares que, en fechas muy concretas —como el Día Mundial de las Ayudas a la Navegación Marítima—, ha abierto de forma excepcional sus puertas a reducidos grupos de visitantes afortunados a través de iniciativas promovidas por la Autoridad Portuaria.

Visitas
El interior de la torre no está abierto a las visitas de forma regular: hablamos de una instalación puramente técnica gestionada por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, cuyo paso queda reservado al personal de mantenimiento. De hecho, las raras ocasiones en las que ha abierto sus puertas al público han sido jornadas excepcionales y con un cupo muy reducido, como ocurrió con motivo del Día Mundial de las Ayudas a la Navegación Marítima, cuando solo pudieron acceder los ganadores de un certamen fotográfico organizado por Puertos de Tenerife.
Ahora bien, lo que sí es perfectamente factible —y supone, además, una de las aventuras más gratificantes de todo el norte tinerfeño— es alcanzar sus pies para admirarlo por fuera y sumergirse en su espectacular paisaje:
- A pie por libre: siguiendo el sendero PR-TF 6.1 desde Chamorga en un trazado circular de unos 8,3 kilómetros que corona Tafada, desciende al faro y conecta con el caserío de Roque Bermejo. Se trata de una caminata de exigencia media que insume entre 2,5 y 3 horas de marcha. Hasta Chamorga se puede llegar cómodamente en vehículo propio o utilizando la línea 947 de TITSA con salida desde Santa Cruz.
- Ruta guiada oficial: mediante el programa «Anaga a Pie» impulsado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que en su edición de 2026 (entre mayo y octubre) oferta una ruta guiada que enlaza Benijo con Roque Bermejo y la propia torre, incluyendo la vuelta en barco bordeando la salvaje costa hasta la playa de Las Teresitas, con tarifas a partir de los 12 euros.
- Por vía marítima: contratando excursiones privadas o en grupo que navegan el litoral de Anaga para aproximarse al faro desde el Atlántico, una alternativa comodísima y de lo más habitual teniendo en cuenta que no existe carretera de acceso
Gestión y conservación
El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria deSanta Cruz de Tenerife, un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.
Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife
- www.puertosdetenerife.org
- Tel. +34 922 605 426
Para consultar horarios, rutas guiadas y estado de los senderos:
Centro de Visitantes Cruz del Carmen (Parque Rural de Anaga, Cabildo de Tenerife):
- teléfono 922 633 576
- correo cvisitantes@tenerife.es
- web webtenerife.com
Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife (programa "Anaga a Pie" y rutas con barco incluido): a través de su web municipal y canales de turismo


Huellas
Nuestro agradecimiento a todos los viajeros de la Ruta 181 por compartir sus imágenes y ayudarnos a mostrar la belleza de cada rincón.
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