Faro de la Punta del Hidalgo

Datos Generales

Localización

Características:

  • Altura Focal: 52 m.

  • Altura Soporte:  50 m.

  • Alcance: 30 km,  

Característica Luminosa:

  • Gp. D.(3)B.16s.

  • El faro emite luz blanca en grupos de tres destellos cada 16 segundos.

Gestiona el Faro:

  • El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes)

Servicios y accesos

  • Parking: Parking en el inicio del camino a pie hasta el faro
  • Acceso al faro:   No se puede visitar por dentro. El acceso para el público general está limitado únicamente al área circundante del faro. No es posible entrar ni subir a la torre del faro.
  • Alrededores:  Zona Aislada - Zona de Paseo - Playa Próxima
  • Servicios:  No hay servicios en las proximidades del faro

Rutas con este Faro

Ruta 181C Canarias: 


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  • Tipo de Faro: F11
  • Peculiaridad: Es, con diferencia, la señal marítima más moderna y de diseño vanguardista de toda la cadena de siete faros que iluminan Tenerife.  
  • — ☀ —

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El Faro: Un destino en tu ruta

El Faro de Punta del Hidalgo es, sin duda, una de las señales marítimas más singulares de Tenerife y, además, de las que mejor sintonizan con el espíritu de Ruta 181. Olvídate del clásico faro histórico de torre cilíndrica: aquí nos encontramos ante una verdadera joya de la arquitectura contemporánea que parece brotar de la mismísima piedra volcánica para erigirse con fuerza mirando al Atlántico.

Ubicación:  ↯ 

En el extremo nororiental de Tenerife, justo en ese punto donde el litoral de La Laguna abandona la amabilidad para fundirse de lleno con las formas abruptas del macizo de Anaga, se alza el Faro de Punta del Hidalgo. Emplazado en el núcleo de Punta del Hidalgo —dentro del municipio de San Cristóbal de La Laguna— descansa encajado entre la propia Punta del Hidalgo y la Punta del Güigo.

Se sitúa a poco más de kilómetro y medio del centro urbano de Punta del Hidalgo, asentado sobre una parcela llana de unos 2.000 metros cuadrados a la que se llega por vía rodada, aunque con un tramo final sin asfaltar. La conexión es comodísima: apenas dista entre 15 y 25 minutos en coche desde el casco histórico de La Laguna por la carretera TF-13, y queda a tan solo 15 kilómetros del Aeropuerto Tenerife Norte.

Por supuesto, no está solo guardando la costa: forma parte de esa cadena de siete faros que salpican la geografía tinerfeña, situado estratégicamente entre otras dos torres de corte vanguardista, el Faro del Puerto de la Cruz hacia el suroeste y el de Anaga mirando al este. El enclave que lo rodea, al que los vecinos llaman con cercanía «La Punta», es una rasa costera de baja altura nacida de los episodios volcánicos posteriores a la creación de Anaga, caracterizada por un litoral rocoso y una amplia franja de mareas con una riqueza biológica verdaderamente extraordinaria.

Historia:  ↯

La historia de este faro no se escribió entre el aroma a petróleo de los quinqués ni el diario de a bordo de antiguos torreros; la suya es la crónica del Tenerife de finales del siglo XX. A finales de los ochenta, se puso en marcha un ambicioso plan para reforzar la señalización marítima de Canarias bajo una premisa muy clara: cualquier barco que navegara a dos millas náuticas de la costa debía divisar siempre, como mínimo, los destellos de dos faros. Aquella iniciativa sumó nueve torres nuevas a las dieciocho que ya velaban por el archipiélago, impulsando a la Autoridad Portuaria de Santa Cruz a erigir tres señales inéditas en el norte tinerfeño: la de Puerto de la Cruz, la de Buenavista y esta de Punta del Hidalgo.

A diferencia de vecinos centenarios como los faros de Anaga o Punta de Teno, aquí no existía una construcción previa a la que relevar. Se trataba de un enclave estrenado desde cero dentro del nuevo mapa de navegación, concebido desde el primer boceto sin la clásica casona para los guardianes, ya que el acceso por tierra era sencillo y la automatización mandaba por completo en la época.

El encargo recayó en el ingeniero de caminos, canales y puertos Ramiro Rodríguez-Borlado, quien apostó por una geometría que rompía radicalmente con la silueta del faro tradicional: un audaz juego de prismas en hormigón armado blanco ideado para emular las formas angulosas del basalto volcánico tinerfeño. Las obras arrancaron entre 1991 y 1992 y, gracias al empleo de un eficiente sistema de encofrado deslizante, la estructura estuvo lista en cuestión de meses a lo largo de 1992. Tras los ajustes finales, la luz entró oficialmente en servicio en noviembre de 1994, si bien algunas crónicas sitúan su pleno rendimiento ya entrado 1995.

Apenas acababa de estrenarse cuando, entre 1994 y 1995, varios equipos de meteorología internacionales fijaron su atención en sus instalaciones, utilizándolas para medir la concentración de aerosoles en la atmósfera gracias a su privilegiada posición expuesta a los vientos atlánticos. Años más tarde, en 2007, la torre dio un salto de fama totalmente inesperado: Correos se fijó en su silueta para ilustrar, junto a emblemas como Cabo Mayor en Cantabria, Punta Almina en Ceuta, Melilla, Cabo de Palos en Murcia y Gorliz en Vizcaya, la mismísima primera serie filatélica dedicada a los «Faros», inmortalizándola en un codiciado sello de 0,30 €.

Descripción:  ↯ 

Olvida por completo la imagen clásica de la típica torre con bandas blancas y rojas y linterna redonda: el Faro de Punta del Hidalgo es, ante todo, una auténtica obra de arte de la arquitectura contemporánea. Su silueta se levanta combinando bloques y prismas de hormigón armado de diferentes dimensiones y alturas, ensamblados con una geometría angulosa y compacta que evoca a verdaderos cristales brotando de las entrañas de la tierra a través del manto volcánico por un impulso telúrico —una definición con la que coincide la Autoridad Portuaria, que concibió la idea como una «macla de cristales» perfectamente integrada en la geología de la isla.

El resultado es una torre estilizada a la par que imponente de 50 metros de altura, impoluta de arriba a abajo, cuya forma evoca tanto la proa de un buque desafiando al Atlántico como una escultura minimalista varada sobre el basalto negro. En su cumbre, una linterna con óptica giratoria impulsada por dos motores eléctricos da vida al juego de luces —estructurado en tres grupos de cuatro lámparas de haz sellado con mecanismo de cambio automático—, enviando el característico destello blanco que marca el rumbo a los navíos que transitan las aguas rumbo al puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Aquí no encontrarás la clásica vivienda de los guardianes del mar ni patios interiores impregnados de recuerdos de familias aisladas: sus estancias se reducen a dos salas técnicas para alojar la maquinaria, una en la base y otra en la cúpula, ya que la torre nació diseñada para prescindir de personal residente. Hoy en día, todo su engranaje se gestiona en remoto directamente desde la Autoridad Portuaria, recibiendo únicamente las visitas periódicas de los equipos de mantenimiento..

Descripción:  ↯ 

El faro se alza al término de la Avenida Marítima de Punta del Hidalgo, justo en el rincón donde la carretera litoral que viene de La Laguna se detiene por completo ante la imponencia del macizo de Anaga. Este entrañable enclave, de profunda raíz marinera y hoy codiciado refugio de veraneo, conserva junto al muelle la Cofradía de Pescadores de Nuestra Señora de la Consolación, fiel reflejo de una tradición pesquera que sigue latiendo con fuerza.

La franja costera que abraza al faro es un auténtico espectáculo de piscinas naturales esculpidas en lava: destaca el Charco de El Arenisco, reconocido con la Bandera Azul por la pureza de sus aguas y abierto libremente durante todo el año, además del Charco Las Furnias, mucho más recogido y sereno, sin olvidar una amplia nómina de calas y playas de callaos como El Arenal, El Roquete o Los Troches. Por si fuera poco, en las inmediaciones de la torre emerge la imponente silueta del Roque de los Dos Hermanos, otro de los grandes iconos del paisaje local.

Como es de esperar, el faro se ha convertido en una de las paradas imprescindibles del Camino de la Costa —popularmente conocido como el Camino de San Juanito—: un agradable paseo marítimo totalmente asfaltado y accesible de entre 2 y 3 kilómetros que arranca en la Playa del Roquete y concluye en la Ermita de San Juanito, pasando por la piscina de El Arenisco y varios miradores ideales para el avistamiento de aves. Este itinerario presume con orgullo del distintivo de Sendero Azul concedido por la ADEAC, habiendo llegado a situarse en 2025 como la única ruta tinerfeña merecedora de este galardón y una de las dos únicas en la totalidad de Canarias.

Para rematar el cuadro, Punta del Hidalgo ejerce como perfecta puerta de entrada al macizo de Anaga, sirviendo de punto de inicio para senderos de gran belleza que ascienden hacia el caserío de casas-cueva de Chinamada entre barrancos de infarto. Y si buscas combinar la escapada con un toque de patrimonio o relax, el centro histórico de San Cristóbal de La Laguna —declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— queda a apenas 15 o 20 minutos en coche, mientras que la dorada arena de la playa de Las Teresitas se ubica a unos 20 minutos de trayecto

¿Se puede visitar?:  ↯ 

Se puede visitar aunque con los matices habituales que envuelven a casi todas las torres en activo del archipiélago. El interior de la estructura y la linterna superior no están abiertos al público: al tratarse de un complejo puramente técnico destinado a la ayuda a la navegación y tutelado por la Autoridad Portuaria, el paso queda reservado en exclusiva para el personal de ingeniería y mantenimiento.

Ahora bien, lo que sí puedes hacer —y que constituye uno de los grandes reclamos turísticos del norte tinerfeño— es llegar hasta sus mismos pies para contemplarlo por fuera, enmarcado en un entorno fascinante de coladas de lava, acantilados bajos y charcos naturales. A diferencia de la aventura que supone alcanzar el Faro de Anaga, aquí el trayecto no entraña ninguna complicación: puedes aproximarte en vehículo casi hasta la misma base (el tramo final es de tierra) o bien dando un paseo cómodo a lo largo de la Avenida Marítima.

El plan redondo consiste en combinar la visita con una caminata por el Camino de la Costa o de San Juanito, que bordea la torre, y rematar la jornada con un baño en las piscinas naturales de El Arenisco o Las Furnias cuando el mar lo permita. Todo el espacio exterior es de acceso totalmente libre y gratuito, sin cierres por horarios ni necesidad de reservar cita previa.

Curiosidades

  • Es, con diferencia, la señal marítima más moderna y de diseño vanguardista de toda la cadena de siete faros que iluminan Tenerife: mientras iconos como Anaga o Teno lucen sobrias torres de mampostería centenarias, aquí nos topamos con un puzle geométrico de prismas de hormigón blanco que recuerda más a una escultura monumental que a un faro tradicional.
  • Trepar hasta su cúpula requiere coronar 246 escalones, aunque es un mérito que nadie puede comprobar en persona: el paso a su interior está restringido de forma exclusiva a los técnicos de mantenimiento e ingeniería.
  • Destaca como uno de los poquísimos faros del archipiélago que jamás contó con residencia para fareros: nació ideado en la era de la automatización total, de modo que entre sus muros no existen leyendas de familias habitando en el aislamiento frente a las olas, a diferencia de lo sucedido en Teno o Anaga.
  • En 2007 se convirtió en protagonista filatélico al ser elegido por Correos, junto a otras cinco estructuras emblemáticas del país, para ilustrar una colección especial de sellos dedicados a los faros españoles, ostentando un valor facial de 0,30 €.
  • A mediados de la década de los noventa se transformó en un improvisado laboratorio para estudios meteorológicos internacionales enfocados en el análisis de aerosoles atmosféricos, un cometido de lo más inusual para una torre de señalización marítima.
  • La ruta litoral que bordea sus cimientos, el popular Camino de San Juanito, ostenta el privilegio de ser el único itinerario de Tenerife distinguido con el galardón de Sendero Azul, un valioso distintivo europeo que premia la excelencia ambiental y el compromiso con el turismo sostenible.
  • Junto al mágico espectáculo del sol poniéndose sobre el Atlántico, el faro encabeza la lista de los encuadres fotográficos más codiciados de la comarca: su figura impoluta y angulosa destaca con una fuerza tremenda ante la inmensidad del océano y las tonalidades rojizas del cielo del norte isleño

Gestión y conservación

El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria deSanta Cruz de Tenerife, un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.

Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife 

    Huellas

    Nuestro agradecimiento a todos los viajeros de la Ruta 181 por compartir sus imágenes y ayudarnos a mostrar la belleza de cada rincón.


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