
Datos Generales
Localización
- España - Islas Canarias - Tenerife - Isla de Tenerife - Santa Cruz de Tenerife - Ubicación Google Maps
Características:
Altura Focal: 10,5 m.
Altura Soporte: 6,3 m.
Alcance: Actualmente fuera de servicio
Característica Luminosa:
Actualmente fuera de servicio
Gestiona el Faro:
- El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes)
Servicios y accesos
- Parking: Hay una zona de Parking muy cerca del recinto
- Acceso al faro: No se puede visitar por dentro
- Alrededores: Zona Urbana - Zona de Paseo - Playa Próxima
- Servicios: Hay servicios en las proximidades del faro
Rutas con este Faro
Ruta 181C Canarias:
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Una nueva forma de viajar...
¿Y si cada ruta ocultara un juego, un reto y una recompensa? . Muy pronto… tus viajes no volverán a ser lo mismo.
- Tipo de Faro: F11
- Peculiaridad: Su estribillo en forma de isa —aquel inolvidable «esta noche no alumbra la Farola del Mar…»— se ha convertido en uno de los grandes himnos del folclore canario.
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Toda ruta guarda secretos. Una nueva forma de viajar y jugar está llegando . Pronto formarás parte del nuevo espacio que estamos creando en esta web. Mantente atento.
El Faro: Un destino en tu ruta

Hay faros que continúan marcando el rumbo a los barcos sobre las olas y otros que, aun llevando décadas apagados, siguen iluminando con fuerza la memoria de toda una ciudad. La Farola del Mar es el ejemplo perfecto de este segundo grupo.
Coqueta, elegante y a años luz de la imagen de esas grandes torres de hormigón que solemos tener en mente, esta singular estructura de madera fue durante más de noventa años una de las señas de identidad y referencias indispensables para los buques que se aproximaban al puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Ubicación: ↯
El faro que casi todos los tinerfeños conocen cariñosamente como «el faro del muelle de Rivera» (o Ribera) es, en realidad, La Farola del Mar de Santa Cruz de Tenerife, ubicada en pleno corazón del recinto portuario de la capital, en la costa norte de la isla. Hoy en día reposa justo al lado de la histórica marquesina del puerto, a dos pasos de la Estación Marítima y de las zonas de atraque de navieras como Fred. Olsen y Armas, prácticamente al lado de la céntrica Plaza de España.
Eso sí, el lugar que ocupa hoy no es donde encendió su luz por primera vez: su historia arrancó en 1863 en la mismísima punta del segundo tramo del antiguo muelle Sur —lo que actualmente conocemos como muelle de Ribera o muelle de Enlace—, instalado en el codo del dique, entre el segundo y tercer tramo del espigón. Desde aquel rincón original, la Farola fue «viajando» en varias ocasiones de un punto a otro dentro de la propia dársena hasta terminar descansando en su enclave actual.
Historia: ↯
La historia de la Farola del Mar arranca en 1862, justo cuando el puerto de Santa Cruz de Tenerife daba los últimos retoques a la ampliación de su muelle Sur —aquel célebre «segundo tramo» de 75 metros—. Fue entonces cuando sus responsables encargaron a la prestigiosa firma parisina Henry Lepaute la fabricación de un faro de orientación. La linterna, la óptica, la cámara de servicio y toda la maquinaria necesaria desembarcaron en la isla en mayo de 1862 procedentes de París y, tras un dedicado montaje, enviaron sus primeros destellos la noche del 31 de diciembre de 1863.
Aquel encendido histórico la convirtió de golpe en la segunda señal luminosa en entrar en acción en todas las Islas Canarias —dos años antes se había colocado una humilde luz de obra en la punta de la escollera del mismo muelle, aún a medio hacer— y, sobre todo, en el primer faro de orientación propiamente dicho de todo el archipiélago, adelantándose cuatro años al Primer Plan de Construcción de Faros de 1867. A su vera se levantó además la vivienda para el torrero, siendo don Enrique Calderón, del Cuerpo de Torreros, el primero en asumir con orgullo su cuidado.
Durante casi una centuria entera cumplió su cometido con una fidelidad asombrosa guiando a las embarcaciones hacia la dársena, sobreviviendo a los vaivenes tecnológicos de los combustibles de cada época: pasó del aceite de oliva al petróleo, probó fugazmente con el acetileno y hasta tuvo un primer intento de electrificación en 1897, el cual se descartó al año siguiente porque el resplandor de las luces de la ciudad terminaba por «devorar» su brillo desde el mar. Sin embargo, el avance imparable del puerto de Santa Cruz terminó por acorralarla: las constantes ampliaciones del muelle fueron restándole sentido a su ubicación inicial hasta que la noche del 30 de junio de 1954 se apagó para no volver a guiar a ningún barco.
Aquel apagón definitivo provocó una tremenda huella en la memoria colectiva: Radio Club Tenerife animó a los vecinos a concentrarse junto a la Farola justo a medianoche, y la multitud, envuelta en un ambiente de tristeza y protesta, entonó una y otra vez la copla popular «Esta noche no alumbra la Farola del Mar, esta noche no alumbra porque no tiene gas», una letra que con el tiempo mutaría hacia una versión con mayor carga política: «esta noche no alumbra, la apagó el General», apuntando directamente a la orden del Capitán General que decretó su final.
La pequeña estructura aguantó en su rincón original varios años más, hasta que en 1976 fue desmontada pieza a pieza y guardada en los almacenes de la Junta de Obras del Puerto, cerca del acceso al barrio de La Alegría, donde permaneció casi tres décadas sumida en el olvido. El 20 de diciembre de 1984 resucitó convertida en monumento histórico en los jardines de entrada al muelle, frente a la Plaza de España, compartiendo espacio con otros grandes tesoros del puerto: una vieja locomotora de vapor, una hélice de bronce del célebre crucero Canarias y una grúa que en su día descargaba las gabarras de carbón.
Sin embargo, una nueva remodelación de la zona en 1991 obligó a desmontarla una vez más, hasta que el 30 de abril de 1994, coincidiendo con el V Centenario de la fundación de la ciudad, Santa Cruz recuperó triunfalmente su Farola colocándola junto a la emblemática Marquesina del puerto. Finalmente, en 2009, unos trabajos de relleno que ganaron 12.000 metros cuadrados al mar para dar forma a la zona de preembarque de pasaje de la naviera Armas motivaron su último mudanza, llevándola hasta el rincón donde hoy luce con todo su esplendor.
Descripción: ↯
Lo primero que llama la atención de la Farola del Mar es su tamaño, casi de juguete: no tiene nada que ver con la silueta imponente de las grandes torres encaramadas a los acantilados. Hablamos de una estilizada estructura de madera de planta hexagonal pintada en un tono grisáceo-plomo claro, rematada además por unas vistosas almenas al estilo de un alminar que le confieren un toque exótico y casi oriental, único en todo el litoral canario.
El alma de la construcción se organiza alrededor de un robusto poste central que, según cuenta la tradición marinera de la zona, fue tallado directamente del palo mayor de un viejo velero. Abrazando ese mástil va subiendo una sinuosa escalera de caracol interior por la que el farero trepaba hasta alcanzar la cámara de servicio; mientras tanto, su única puerta de entrada y un pequeño ventanal se orientan hacia tierra firme.
En la cima, la linterna octogonal acristalada custodia la óptica original firmada por Lepaute, rodeada por una sencilla pero elegantísima balconada de bronce que permite dar la vuelta completa al perímetro. La torre queda coronada por una cúpula de cobre rematada por un pequeño cupulino sobre el que se colocaron una veleta, la rosa de los vientos y un pararrayos para resistir los embates de los temporales atlánticos. El resultado es un monumento de una delicadeza y un valor decorativo exquisitos que hoy descansa sobre una sobria peana de mampostería, muy lejos de aquel viejo dique que fue su primer hogar.
Entorno: ↯
Pasear hoy junto a la Farola del Mar es sentir el contraste vivo entre el ayer y el latido del puerto comercial y turístico más pujante de Canarias. A apenas unas zancadas de su peana se alza la histórica Marquesina, un delicado pabellón modernista de hierro fundido levantado en 1913 y forjado en los conocidos talleres sevillanos de Juan Miró, mientras a su alrededor se siente el ir y venir constante de los imponentes ferris de Fred. Olsen y Naviera Armas que hilvanan Tenerife con las demás islas.
El escenario no puede ser más emblemático, pues reposa en el mismísimo corazón marinero de la capital: a un paso queda la concurrida Plaza de España con su icónico lago y sus fuentes, y al otro se despliegan los muelles de pasaje y cruceros por donde desembarcan cada año cientos de miles de viajeros. Acercarse a la Farola es, en el fondo, dar un paseo por la memoria portuaria de Santa Cruz, sobre todo porque en sus inmediaciones la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento guardan con mimo otros tesoros de época —como la vieja locomotora de vapor o la imponente hélice de bronce del crucero Canarias— que han ido acompañándola en sus diferentes mudanzas. En resumen, un rincón con un encanto nostálgico precioso rodeado del bullicio frenético de una gran dársena moderna..
¿Se puede visitar?: ↯
Es una de las paradas más cómodas, accesibles y totalmente gratuitas de toda la ruta de faros tinerfeños. Al tratarse de un monumento urbano al aire libre, plantado en pleno espacio público del recinto portuario junto a la histórica Marquesina —a tiro de piedra de la Plaza de España y de las estaciones de pasajeros—, puedes acercarte a admirarlo y fotografiarlo a la hora que te apetezca, sin preocuparte por comprar entradas ni depender de horarios.
Eso sí, como pasa con la inmensa mayoría de las linternas históricas que ya han dejado de prestar servicio, su interior no se encuentra abierto al público de forma regular, manteniéndose como un valioso elemento patrimonial que se conserva con mimo pero que no acoge visitas por dentro.


Curiosidades
- Presume de un honor muy especial: en toda España solo existen dos faros que se conozcan en femenino, la propia Farola del Mar de Santa Cruz de Tenerife y la célebre Farola de Málaga.
- Su estribillo en forma de isa —aquel inolvidable «esta noche no alumbra la Farola del Mar…»— se ha convertido en uno de los grandes himnos del folclore canario, grabado e interpretado por infinidad de grupos e incluso tarareado mucho más allá del archipiélago.
- La memoria popular del puerto asegura que el robusto poste de madera que sostiene toda la torre no es otro que el mismísimo palo mayor de un antiguo velero, reciclado para darle vida.
- En 2002 protagonizó una anécdota curiosa: dos adolescentes se colaron a través de unos tablones sueltos de su fachada y lograron fotografiar su interior por primera vez; aquellas fotos no solo ganaron un concurso de la Junta del Puerto, sino que años más tarde permitieron modelar la estructura en 3D.
- A pesar de la inmensa huella emocional que deja en los tinerfeños, la Farola del Mar todavía no ostenta la declaración de Bien de Interés Cultural, un reconocimiento que su hermana de Málaga sí que ha conseguido.
- Pocos monumentos han sido tan nómadas: ha cambiado de ubicación dentro de la misma dársena en multitud de ocasiones —al menos en 1954, 1984, 1991, 1994 y 2009—, lo que la convierte probablemente en la señal marítima más «viajera» de toda la geografía española.
- Es, por méritos propios, el gran emblema de la divulgación del legado marítimo de la capital, sirviendo de inspiración e imagen de cabecera para proyectos locales tan conocidos como el portal Santa Cruz mi Puerto .

Gestión y conservación
El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria deSanta Cruz de Tenerife, un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.
Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife
- www.puertosdetenerife.org
- Tel. +34 922 605 426
También puedes consultar la web del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que recoge su historia dentro de las crónicas del patrimonio de la ciudad:







