
Datos Generales
Localización
- España - Islas Canarias - Tenerife - Isla de Tenerife - Arico - Ubicación Google Maps
Características:
Altura Focal: 54 m.
Altura Soporte: 39 m.
Alcance: 31 km,
Característica Luminosa:
GpD(3)B 20s
3 destellos de luz blanca cada 20 segundos.
Gestiona el Faro:
- El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes)
Entorno
- Parking: Hay zonas para aparcar en las proximidades desde las que acercarse andando.
- Acceso al faro: No se puede visitar por dentro. El acceso para el público general está limitado únicamente al área circundante del faro, es decir, puedes acercarte hasta la puerta del recinto, pero no es posible entrar ni subir a la torre del faro.
- Alrededores: Zona Aislada - Zona de Paseo - Playa Próxima
- Servicios: No hay servicios en el entorno del faro
Rutas con este Faro
Ruta 181C Canarias:
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- Tipo de Faro: F1
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El Faro: Un destino en tu ruta

Hay lugares que guardan un encanto único, y Punta de Abona, en la costa sureste de Tenerife, es precisamente uno de esos rincones donde respiras historia marina por los cuatro costados. Y es que allí se da una de esas bonitas casualidades donde dos épocas distintas de la navegación terminan conviviendo frente al mar.
Justo al lado de la estilizada torre cilíndrica que a día de hoy continúa velando por el rumbo de los barcos, se conserva intacta la pequeña casona del faro original, levantada allá por los inicios del siglo XX. La verdad es que la estampa es una preciosidad: contemplar ambas estructuras juntas es casi como hojear un álbum de fotos sobre cómo evolucionó la señalización marítima, viendo en un mismo plano cómo aquel humilde faro de época terminó cediendo el testigo a una torre infinitamente más alta y potente.
Ubicación: ↯
El paisaje que rodea a este faro es de los que te dejan sin palabras: un territorio árido, puramente volcánico y con una belleza casi de otro planeta. Justo ahí se levanta el Faro de Punta de Abona, aunque si le preguntas a los vecinos de la zona verás que muchos lo llaman cariñosamente el «Faro del Porís» o «Faro del Porís de Abona», haciendo un guiño al coqueto pueblo marinero que le hace compañía. Eso sí, si nos ponemos estrictos con los papeles, su denominación oficial es Faro de Punta Abona.
En cuanto a su ubicación, se asienta en el municipio de Arico, encaramado a ese promontorio rocoso que le da nombre y que queda custodiado entre dos pequeños núcleos costeros: Abades si miras hacia el norte y el propio Porís de Abona si diriges la vista al sur. La verdad es que ocupa un lugar estratégico dentro de esa bonita guirnalda de siete faros que escoltan las costas tinerfeñas, situándose exactamente a medio camino entre el histórico Faro de Punta de Anaga, allá en el norte, y el Faro de Punta de Rasca, presidiendo el extremo sur de la isla.
Historia: ↯
La historia de Punta de Abona arranca muchísimo antes de que la primera luz se encendiera en sus acantilados. Ya por el lejano siglo XVI, dentro de lo que fue el antiguo menceyato guanche de Abona, el resguardado fondeadero conocido como los «Abrigos de Abona» —lo que hoy en día es el Porís de Abona— era calificado por un militar de la época como el mejor puerto con diferencia de todo el litoral sur de Tenerife, superando a enclave míticos como El Médano, Los Abrigos o el propio Los Cristianos. Desde este rincón salían barcos cargados de pez y brea, fundamentales para impermeabilizar los cascos de las embarcaciones, rumbo a puertos tan distantes como Lisboa, el Algarve, Cádiz o la lejana Galicia. Con el paso del tiempo, ya entre los siglos XVIII y XIX, la actividad dio un vuelco hacia la cotizada exportación de la famosa «piedra chasnera», traída directamente de una cantera cercana. La importancia que llegó a cobrar este enclave marítimo era tal que requería la vigilancia constante de tres vigías desde lo alto de las montañas de la Centinela, del Puerto y de Magua; es más, allá por 1520 ya se erigía junto al pequeño muelle la primera ermita del lugar, levantada en honor a Nuestra Señora de la Merced.
Con un trajín marino tan consolidado a sus espaldas, no es de extrañar que en 1899 se diera el visto bueno a la construcción de un faro en Punta de Abona. La idea formaba parte del primer plan para iluminar el litoral de Canarias, diseñado especialmente para guiar con seguridad a la navegación de cabotaje que unía Santa Cruz con los fondeaderos del sur y las islas del oeste. Así, en 1902, el faro echó a andar por primera vez: un coqueto edificio de una sola planta pintado en pulcra cal blanca con remates en piedra volcánica oscura, en cuyo interior se distribuían dos viviendas independientes, un almacén y una oficina ordenados en torno a un patio interior. Sobre su cubierta plana destacaba la linda cúpula de la linterna encarada directamente al Atlántico. En aquellos años, su señal enviaba grupos de tres destellos blancos capaces de alcanzar las 16 millas marítimas y cubrir un abanico de 210° entre la Punta del Socorro y la Punta Roja, funcionando gracias a una sencilla lámpara de una mecha y una óptica giratoria catadióptrica de quinto orden.
Aquel faro primigenio aguantó imperturbable prestando su servicio prácticamente sin modificaciones hasta que en 1978 la torre de hormigón que vemos hoy en día, infinitamente más esbelta y con mayor alcance, vino a tomarle el relevo. Sin embargo, la casona histórica tuvo la suerte de no terminar reducida a escombros: en el año 2003 se impulsó una restauración parcial impulsada por un programa de formación de dos años en albañilería y carpintería para jóvenes desempleados del municipio, con una inyección de más de 700.000 euros de dinero público. La idea era darle una segunda vida convirtiéndola en una escuela de hostelería o, más adelante, en un museo con restaurante. Tristemente, la iniciativa acabó quedando en saco roto por falta de presupuesto, pero hoy en día la entrañable casa de piedra sigue allí, firme junto a la moderna torre, luciendo orgullosa en su tejado parte de la linterna original con la que un día guio a los marineros
.Descripción: ↯
Lo cierto es que pasear hoy por Punta de Abona es encontrarte de frente con dos épocas que se miran cara a cara, resumiendo más de un siglo de recuerdos e historias en alta mar. Por un lado, saluda la humilde casona rectangular de 1902; una sencilla edificación de una sola planta que conserva en el tejado los restos de su vieja linterna, permaneciendo allí como un testigo mudo de los tiempos en que los fareros compartían tejado con sus familias. Justo a su vera se dispara hacia el cielo la torre moderna: un imponente cilindro de hormigón de 39 metros vestida con vistosas bandas rojas y blancas, rematada por una linterna de cúpula negra protegida tras cristales triangulares con montantes en espiral, y sujetada por una elegante doble galería.
Si miras con detalle su estructura, descubrirás un soporte para antena de radar y varios radioenlaces, prueba clara de que este gigante sigue plenamente al pie del canón en los sistemas actuales de ayuda a los barcos. Como curioso detalle arquitectónico, hay que decir que su diseño no es único en las islas: comparte planos casi calcados con la torre moderna del Faro de Fuencaliente en La Palma, aunque esta de Abona se quedó unos 15 metros más corta. En fin, un conjunto cargado de encanto que se alza sobre un acantilado a 15 metros del agua, enmarcado en un entorno sediento, pedregoso y de una belleza volcánica verdaderamente especial.


Entorno
Y es que la estampa que abraza al faro es de las que imponen: una franja costera dominada por acantilados de basalto negro que se extiende entre dos coquetos núcleos marineros, con Abades saludando al norte y el Porís de Abona al sur —este último, un entrañable pueblito de pescadores reconvertido hoy en un refugio de paz con un encanto muy suyo—. A dos pasos de las torres se abren la Playa Grande —a la que muchos llaman directamente Playa del Faro— y el pintoresco abrigo de El Caletón, el fondeadero natural que en su día dio todo el impulso al histórico puerto de Abona.
Por si fuera poco, a tiro de piedra se alza el Monumento Natural de Montaña Centinela, un imponente cono volcánico de más de 132 hectáreas maravillosamente conservado que ostenta la categoría de espacio protegido, y cuya ladera sirvió precisamente como una de aquellas tres célebres atalayas de vigilancia del puerto colonial. Muy cerca de allí, coronando una loma, emerge además uno de los rincones más impactantes y envueltos en misterio de todo Tenerife: el enigmático Sanatorio de Abades. Hablamos de una leprosería colosal proyectada en 1943 por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado que, cosas del destino, jamás llegó a albergar a ningún paciente y que hoy, con sus esqueletos de hormigón desgastados por el salitre, se ha transformado en un plató de rodaje de lo más codiciado.
Para rematar el cuadro, toda esta franja litoral es un auténtico paraíso para los apasionados de la ornitología, ya que con un poco de paciencia es fácil avistar desde los bordes de la colada a ejemplares de vencejo unicolor, la inquieta tarabilla canaria o el elegante charrán común. Un escenario idílico, en fin, que sirve de punto de partida para infinidad de caminatas que conectan el faro con la propia Montaña Centinela, el viejo sanatorio abandonado y las acogedoras calas de Abades y Cardones.
Curiosidades
- Aunque su denominación oficial en los mapas es Faro de Punta Abona, la verdad es que si preguntas por allí casi todo el mundo lo conoce de toda la vida como el «Faro del Porís» o «Faro del Porís de Abona».
- Presume de ser uno de los veteranos de la isla: encendió su luz allá por 1902, formando parte de esa histórica primera quinta de faros tinerfeños junto a los de Anaga (1864), Punta de Teno (1897) y Punta de Rasca (1899).
- La antigua casona de los fareros rozó con los dedos una segunda vida tras una restauración en 2003 financiada con fondos públicos para transformarla en escuela de hostelería, museo y restaurante, pero lamentablemente el proyecto se quedó a medias por falta de inversión y hoy sigue allí, vacía pero en pie, guardándole las espaldas a la torre moderna.
- Como guiño arquitectónico, su torre actual es en realidad la hermana menor del Faro de Fuencaliente en La Palma: comparten exactamente el mismo diseño, solo que esta de Abona se quedó unos 15 metros más bajita.
- El fondeadero que le da nombre fue durante siglos un verdadero motor comercial para el sur de Tenerife, sirviendo primero para exportar la pez con la que se calafateaban las naves y más tarde para mover la preciada piedra de cantera, todo bajo la atenta mirada de tres antiguas atalayas de vigilancia.
- A tiro de piedra en coche te encuentras con un restaurante supereconocido en la zona llamado «El Farero no está», un guiño simpatiquísimo a la automatización de la torre y a la marcha del antiguo guardián de la luz.
- Las inquietantes ruinas del cercano Sanatorio de Abades, aquella colosal leprosería que jamás llegó a albergar a un solo enfermo, se han transformado con los años en un plató de rodaje donde se han grabado series recientes como El homenaje o La nena, la conocida adaptación de la saga de Carmen Mola.

Video de YouTube
Visitas
Pues lo cierto es que el interior de la torre no se puede visitar: al fin y al cabo, se trata de una instalación puramente técnica de ayuda a la navegación, propiedad de la Autoridad Portuaria, a la que únicamente tiene permitido el paso el personal de mantenimiento.
Ahora bien, lo que sí puedes hacer —y de hecho es uno de los grandes ganchos del sureste tinerfeño— es acercarte hasta la mismísima Punta de Abona para contemplar el faro desde fuera, paseando sin prisas por los acantilados de lava que lo custodian con el Atlántico de fondo. Además, si te apetece estirar las piernas, es un planazo combinar la visita con una ruta de senderismo que te lleve hasta la Montaña Centinela o las misteriosas ruinas del Sanatorio de Abades. El acceso a la zona es totalmente libre a través de la pista de tierra que arranca en el extremo sur del Porís de Abona, un camino que puedes completar tranquilamente a pie recorriendo ambos lados del acantilado
Gestión y conservación
El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria deSanta Cruz de Tenerife, un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.
Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife
- www.puertosdetenerife.org
- Tel. +34 922 605 426
Para consultar información turística, rutas de senderismo o cualquier duda sobre la visita a la zona de Punta de Abona:
- Oficina de Información Turística de Arico:
- Calle Benítez de Lugo, 1, 38580 Villa de Arico
- Tel. +34 922 161 133
- turismo@ayuntamientodearico.com
- web ►


Huellas
Nuestro agradecimiento a todos los viajeros de la Ruta 181 por compartir sus imágenes y ayudarnos a mostrar la belleza de cada rincón.
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