Datos Generales

Localización

Características:

  • Altura Focal: 35 m.

  • Altura Soporte:  30 m.

  • Alcance: 26 km,  

Característica Luminosa:

  • Fl W 8s

  • Un destello de luz blanca y después un periodo de oscuridad hasta completar un ciclo de ocho segundos.

Gestiona el Faro:

  • El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas), organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes)
  • Sin embargo, el conjunto de edificios anexos al faro —la antigua vivienda del torrero y las construcciones que hoy albergan el Museo de la Pesca Tradicional— está cedido en concesión administrativa al Cabildo de Fuerteventura, que lo gestiona a través de su red de Museos de Fuerteventura

Servicios y accesos

  • Parking: Hay una zona de Parking muy cerca del recinto 
  • Acceso al faro:   No se puede visitar por dentro. El acceso para el público general está limitado únicamente al área circundante del faro, es decir, puedes acercarte hasta la puerta del recinto, pero no es posible entrar ni subir a la torre del faro.
  • Alrededores:   Zona Aislada - Senderismo - Playa Próxima
  • Servicios:  No hay servicios en las proximidades del faro

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  • Tipo de Faro: F11
  • Peculiaridad: Puedes ver convivir pegaditas tres construcciones de tres siglos y estilos completamente diferentes: la casita roja de 1897, la base octogonal de 1955 y la torre alta de 1986.
  • — ☀ —

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El Faro: Un destino en tu ruta

Existen faros que se resumen en una edificación unívoca y en un relato singular. Y existen enclaves como el Faro de El Tostón, situado en el extremo noroccidental de Fuerteventura, que concentra en realidad tres señales marítimas en una sola ubicación: tres torres erigidas en épocas bien diferenciadas, asentadas contiguas sobre la misma punta rocosa a modo de museo al aire libre que atestigua la evolución del balizamiento marítimo español. A dicha peculiaridad arquitectónica se suma un entorno de elevado valor paisajístico —charcas de aguas turquesas, cantiles de basalto negro y uno de los encuadres de puesta de sol más célebres del archipiélago— junto con una singularidad de carácter biográfico: en sus antiguas dependencias habitacionales nació uno de los investigadores más destacados en el estudio de la historia y la toponimia de las islas de Lanzarote y Fuerteventura.

Ubicación:  ↯ 

El Faro de El Tostón se emplaza en la Punta de la Ballena —denominada asimismo Punta del Tostón—, en el extremo noroccidental de la isla de Fuerteventura (Canarias, España), en el término municipal de La Oliva. Se localiza a tan solo unos cinco kilómetros al norte de la villa marinera de El Cotillo, razón por la cual recibe popularmente el sobrenombre de «faro de El Cotillo».

Ubicado en el margen mismo del litoral y circundado por mantos de basalto negro azotados por el Atlántico, la instalación desempeña un cometido de elevada relevancia estratégica: en coordinación con el Faro de Punta Martiño (en el islote de Lobos) y el Faro de Punta Pechiguera (en Lanzarote), articula la triangulación fótica encargada de balizar la navegación por el estrecho de la Bocaina, el brazo de mar que separa Fuerteventura de Lanzarote. Asimismo, advierte de forma precisa sobre un escollo bien documentado por la marina mercantil: el «Bajo de Tostón», una formación rocosa sumergida emplazada a escasas dos millas de la costa

Historia:  ↯

La trayectoria de El Tostón encarna la historia de tres señales marítimas independientes erigidas consecutivamente en un mismo emplazamiento, debido a la insuficiencia de las dos primeras para dominar un sector litoral fuertemente expuesto al embate atlántico.

El primer faro (1897): seis años de construcción El proyecto original fue redactado en 1891 por el ingeniero Eugenio Suárez Galván, si bien los trabajos constructivos se dilataron durante seis años. El Libro Diario del Servicio de la instalación consigna su primera anotación el 28 de septiembre de 1897, fecha que marca su entrada en servicio. Aquella infraestructura primigenia constaba de una modesta torre de mampostería de 6,5 a 7 metros de altitud, adosada a una de las esquinas de la vivienda del torrero, provista de una luz fija blanca alimentada por petróleo y una óptica de quinto orden con un alcance limitado a 9 millas náuticas. En 1923 se sustituyó la linterna por un destellador de acetileno con válvula solar, adoptando una característica de grupo de dos destellos blancos cada 10 segundos y ampliando su alcance a 12 millas.

El segundo faro (1955-1963): ampliación insuficiente El deterioro y las ajustadas dimensiones de la torre inicial —en la que únicamente la linterna sobrepasaba la azotea de la residencia— motivaron la construcción de un segundo fuste de planta octogonal y entre 13 y 15 metros de altura, concluido en 1955. Tras equiparse con una óptica aeromarítima provista de tambor dióptrico de horizonte, la instalación inició su operatividad el 24 de septiembre de 1963. Pese a la reforma, las deficiencias de visibilidad persistieron; la propia Guía de Señales Aeromarítimas de España de los años sesenta advertía que la marejada formada en el bajo de Tostón interfería en los destellos. La problemática fue ratificada por el técnico de señales marítimas Juan Estárico Quintana, al señalar que la señal resultaba difícilmente perceptible y que embarcaciones como el vapor de cabotaje La Palma llegaron a tocar fondo en la punta.

La torre definitiva (1985-1986) Para solventar de forma definitiva los condicionantes fóticos, en 1985 se erigió junto a las dos estructuras previas una tercera torre de hormigón armado de 30 metros de altura. El nuevo fuste reocupó la óptica del faro antecedente e integró un sistema de destelladores alimentado por energía solar, ofreciendo una característica de destello blanco cada 8 segundos y un alcance nominal de 14 millas náuticas al entrar en servicio en 1986, configuración que se mantiene activa en la actualidad.

Reconversión museística y memoria histórica Con la automatización del complejo, la vivienda original de los torreros quedó desocupada. En 2008, el Cabildo de Fuerteventura rehabilitó la edificación para albergar el Museo de la Pesca Tradicional, espacio destinado a divulgar un oficio arraigado en la comunidad local. El inmueble atesora además un destacado hito biográfico: el 8 de octubre de 1928 nació en sus dependencias Agustín Pallarés Padilla, hijo del farero Manuel Pallarés López. Criado en el recinto, Pallarés Padilla se consolidó con el tiempo como una de las referencias indispensables en la investigación histórica, geográfica y toponímica de Lanzarote y Fuerteventura, distinción que le valió el nombramiento de Hijo Adoptivo de Lanzarote.

Proceso de restauración integral El conjunto arquitectónico, aquejado por la salinidad y la humedad ambiental, fue objeto de intervenciones de conservación. En noviembre de 2022 el Cabildo adjudicó por 247.253 euros un proyecto de reparación de fachadas, impermeabilización y restauración de la linterna, lo que conllevó el cierre temporal del recinto el 14 de noviembre de dicho año. Tras la resolución y liquidación anticipada de dicho contrato, la corporación insular licitó en junio de 2026 una nueva intervención integral presupuestada en 101.855,38 euros para la redacción del proyecto y dirección de obra, junto a un montante estimado de 757.655,90 euros para la ejecución de los trabajos. Esta actuación contempla la rehabilitación de paramentos, la reparación de la torre-mirador y la linterna histórica, mejoras de accesibilidad y eficiencia energética, y la ordenación de espacios expositivos, cafetería y terraza adaptados a las prescripciones de la Reserva Starlight.

Descripción:  ↯ 

Lo primero que te llama la atención al poner un pie en el Tostón es que, en realidad, no te encuentras con un solo faro: ¡te encuentras con tres! Y es que están ahí juntitos, casi como dándose la mano, mostrando las marcas del paso del tiempo y de sus tres épocas de construcción:

  • La casa-faro original (1897): una modesta casita de un rojo terroso, casi pegada al suelo y con su pequeño torreón al lado. La verdad es que da gusto verla; es la gran superviviente del siglo XIX y hoy acoge el Museo de la Pesca Tradicional.

  • La base de la segunda torre (años 50): de esta torre octogonal solo queda hoy la base, una especie de «torso silencioso» de metro y medio de alto que nos recuerda donde estuvo esa antigua estructura de casi 15 metros.

  • La torre actual: esbelta, altísima y con 30 metros de puro hormigón pintado con unas franjas blancas y rojas supervistosas. Se nota que es la que manda en el paisaje.

Eso sí, como pasa en casi todas las instalaciones en activo de España, no se puede subir a la torre nueva. Pero no te preocupes, porque merece mucho la pena darse un paseo alrededor y entrar a la antigua casa del torrero cuando el museo abre sus puertas. Allí dentro guardan aparejos antiguos, fotos en blanco y negro y objetos llenos de alma que te cuentan cómo era la vida de los pescadores de la isla. Además, el contraste entre el rojo brillante de la torre moderna y ese tono más desgastado de la casa antigua regala, sin duda, una de las fotos más icónicas de todo el norte de Fuerteventura.

Entorno:  ↯ 

El Tostón se asienta justo al borde de una lengua de lava negra que se adentra en un mar que casi siempre ruge, pero la verdad es que el paisaje que lo rodea tiene una belleza tan salvaje que engancha desde el primer vistazo. A dos pasos se forman las famosas lagunas de El Cotillo (las que todo el mundo conoce como «Los Lagos»), unas piscinas naturales de agua súper transparente donde da gusto darse un baño tranquilo en familia, ya que los arrecifes de basalto frenan del todo el oleaje. Muy cerca se esconden también playas como Los Charcos o Caleta del Marrajo, con esa arena blanquísima creada a base de conchas y algas calcáreas desgastadas con los años, que se va mezclando con las rocas creando un entramado precioso de pequeñas calas.

Y es que esta zona de la costa tiene muchísima historia a sus espaldas. Mucho antes de que a alguien se le ocurriera construir el faro, ya era un punto clave para los barcos: en un mapa que trazó el ingeniero italiano Leonardo Torriani allá por 1592, ya aparecía dibujado el Puerto del Tostón, uno de los primeros lugares donde se refugiaban las embarcaciones que venían desde la vecina Lanzarote. Más tarde, ese protagonismo iría pasando al cercano Puerto del Roque, que es lo que hoy conocemos como el muelle de El Cotillo.

Por lo demás, el entorno es desértico y suele soplar un viento constante que va modelando pequeñas dunas de arena. Pero ojo, porque tiene un secreto mágico: forma parte de la Reserva Starlight, lo que significa que posee uno de los cielos nocturnos más limpios y protegidos de Europa. Cuando cae el sol, este rincón remoto se convierte en un auténtico mirador para quedarse contemplando las estrellas. Además, a solo 5 kilómetros tienes el pueblo de El Cotillo, que aún conserva ese encanto marinero de toda la vida, con su puerto viejo y la histórica Torre del Tostón —una fortaleza del siglo XVII que no hay que confundir con el faro, aunque compartan nombre— custodiando la costa.

¿Se puede visitar?:  ↯ 

Pues la verdad es que sí, aunque conviene tener claros un par de detalles antes de ponerse en marcha. Todo el espacio que rodea al faro es completamente libre y gratuito: puedes pasear por allí, sacar todas las fotos que quieras, curosear las tres torres de cerca y disfrutar tanto de las lagunas como del paisaje a cualquier hora del día, sin preocuparte por comprar entradas ni reservar nada.

Ahora bien, la cosa cambia si lo que quieres es entrar a la antigua casita del farero, donde se encuentra el Museo de la Pesca Tradicional. En su época normal abría de martes a sábado (de 10:00 a 16:00 o 17:30 h, según la época) y la entrada costaba muy poquito: un precio simbólico de unos 1,50 € para residentes y 3 € para no residentes, siendo gratis para los niños. Pero ojo con la situación actual: el edificio lleva cerrado al público desde noviembre de 2022 por obras de conservación. El primer contrato no llegó a terminarse y, en junio de 2026, el Cabildo de Fuerteventura sacó a licitación un proyecto de restauración integral bastante más ambicioso, con una inversión de más de 750.000 euros que todavía está pendiente de ejecutarse. Así que, si tu idea es entrar al museo sí o sí, lo mejor es que te informes antes de ir; pero si solo vas a disfrutar del paisaje y a fotografiar el complejo por fuera, puedes acercarte sin problema en cualquier momento del año.

Llegar hasta allí no tiene pérdida. Lo más fácil es ir en coche desde Puerto del Rosario por la FV-10 en dirección norte, pasar por La Oliva y seguir hasta El Cotillo. Una vez allí, solo hay que coger la carretera costera —que se va estrechando poco a poco— hasta el extremo noroeste de la isla; al faro lo vas a reconocer desde lejísimos por sus características rayas blancas y rojas. Otra opción buenísima es ir caminando o en bici bordeando la costa desde El Cotillo, un paseo súper popular, sobre todo cuando empieza a caer la tarde.

Si quieres consultar cómo van las obras o confirmar si el museo ha reabierto:

Curiosidades

  • El nombre «Tostón» no tiene absolutamente nada que ver con algo de comer: la verdad es que viene de una antigua moneda de plata portuguesa que circulaba mucho por el comercio marítimo de la zona de El Cotillo, y que terminó dándole nombre al bajo rocoso, a la punta y, con los años, al propio faro.
  • Es, casi con toda seguridad, el único rincón de Canarias donde puedes ver convivir pegaditas tres construcciones de tres siglos y estilos completamente diferentes: la casita roja de 1897, la base octogonal de 1955 y la torre alta de 1986.
  • En la propia casita del torrero nació en 1928 el investigador y escritor Agustín Pallarés Padilla, hijo de un farero, que con el tiempo se convertiría en un referente imprescindible para entender la historia y los nombres de los lugares de Fuerteventura y Lanzarote.
  • Aquella primera versión de 1897 apenas alcanzaba 9 millas con una humilde lámpara de petróleo; hoy, gracias a sus paneles solares, la torre actual casi duplica esa distancia alcanzando las 14 millas marítimas (unos 26 kilómetros).
  • Trabaja en equipo: forma un triángulo perfecto de señales junto con el Faro de Punta Martiño (en la Isla de Lobos) y el de Punta Pechiguera (en Lanzarote) para guiar a los barcos que cruzan el estrecho de la Bocaina.
  • En papeles y documentos del siglo XVII ya se hablaba del «Puerto de Tostón» como un lugar donde paraban los barcos, mucho antes de que a nadie se le pasara por la cabeza construir un faro allí.
  • La casita donde vivían los fareros acoge hoy el Museo de la Pesca Tradicional, un espacio precioso y de los pocos que hay en las islas dedicado al oficio de los pescadores de toda la vida.
  • Está ubicado de pleno en la Reserva Starlight Fuerteventura-Lanzarote, así que cuando arranquen sus próximas obras de reforma tendrán que cuidar al milímetro la iluminación para no empañar ese cielo nocturno tan limpio que tienen.

Gestión y conservación

El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas), un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.

Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas) 

  • Tomás Quevedo Ramírez, s/n, 35008 Las Palmas de Gran Canaria.
  • palmasport.es 
  • Teléfono centralita: 928 21 44 00.

    Huellas

    Nuestro agradecimiento a todos los viajeros de la Ruta 181 por compartir sus imágenes y ayudarnos a mostrar la belleza de cada rincón.