Faro de Punta Sardina

Datos Generales

Localización

Características:

  • Altura Focal: 47 m.

  • Altura Soporte:  24 m.

  • Alcance: 37 km,  

Característica Luminosa:

  • 4 destellos de luz blanca cada 20 segundos.

  • El ciclo técnico se describe como:  L 0,3 s – Oc 3 s – L 0,3 s – Oc 3 s – L 0,3 s – Oc 3 s – L 0,3 s – Oc 9,8 s.

Gestiona el Faro:

  • El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas), organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes)

Entorno

  • Parking: Hay una zona de Parking muy cerca del recinto
  • Acceso al faro:   No se puede visitar por dentro. El acceso para el público general está limitado únicamente al área circundante del faro, es decir, puedes acercarte hasta la puerta del recinto, pero no es posible entrar ni subir a la torre del faro.
  • Alrededores:   Zona Aislada - Senderismo - Playa Próxima
  • Servicios:  No hay servicios en las proximidades del faro

Rutas con este Faro

Ruta 181C Canarias: 


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El Faro: Un destino en tu ruta

Existen faros que deslumbran por su imponente envergadura y otros que fascinan por su severa soledad. El Faro de Punta Sardina reúne ambas virtudes: se yergue solitario sobre una meseta rocosa azotada por el Atlántico en el extremo noroccidental de Gran Canaria, erigiéndose desde hace más de una centuria en una de las estampas más fotografiadas —y más mecidas por el empuje de los vientos alisios— de toda la isla. A continuación se despliega su historia, arquitectura y detalles de interés, organizados minuciosamente por secciones.

Ubicación:  ↯ 

El faro se emplaza sobre la Punta Sardina, en el núcleo costero de Sardina del Norte, perteneciente al término municipal de Gáldar, en el confín noroccidental de la isla de Gran Canaria. Se alza encaramado sobre una modesta meseta rocosa, justo en el recodo estratégico donde la franja marítima del norte vira decididamente hacia el poniente.

Su cometido fundamental consiste en balizar todo el litoral del noroeste insular, un tramo de costa comprendido entre el Faro de La Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria (hacia el oriente), y la Punta de La Aldea, en el extremo suroccidental de la isla. El enclave se sitúa a escasamente media hora en trayecto por carretera partiendo desde la capital grancanaria

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Historia:  ↯

La historia de este faro es, en rigor, la crónica de dos estructuras superpuestas: la de una primera edificación concebida para perdurar que apenas rozó un siglo de existencia, y la de la torre que la relevó prácticamente de la noche a la mañana.

El primer faro (1888-1891) El proyecto primigenio fue trazado por el ingeniero José Casado y Rojas el 20 de julio de 1888, siendo revisado posteriormente por Eugenio Suárez Galván. Las obras concluyeron en 1890 y su señal destelló por primera vez en la noche del 15 de febrero de 1891. Al entrar en servicio fue catalogado como faro aislado de cuarto orden, quedando su mantenimiento supeditado a un único torrero. Su construcción obedeció a la urgencia de salvaguardar el intenso tráfico marítimo propiciado en la época por las exportaciones de cochinilla, azúcar, plátanos, tomates y papas desde el modesto puerto de Sardina del Norte, enclave de cabecera para los municipios de Gáldar y Guía. Como apunte singular, la ubicación exacta no fue dictaminada por un ingeniero de caminos, sino por una comisión municipal —bautizada como la «Comisión de Marinos Inteligentes»— integrada por tres mareantes locales (Juan, Cristóbal y José), a quienes se encomendó designar «el punto más aparente» del litoral para alzar la linterna.

Evolución del sistema luminoso La instalación inicial operaba mediante una lámpara de dos mechas alimentada por petróleo de la firma Maris, proyectando un alcance de 13 millas náuticas. En 1928, dicho mecanismo fue reemplazado por un conjunto óptico de la casa sueca AB Gasaccumulator dotado con un quemador de incandescencia Dalen a base de acetileno; la nueva apariencia fótica —configurada por tres destellos y una ocultación— amplió el alcance hasta las 16 millas náuticas en condiciones atmosféricas favorables.

Una demolición envuelta en controversia Con el discurrir de las décadas, el inmueble histórico quedó técnicamente desfasado, motivando al Ayuntamiento de Gáldar a tramitar su declaración como Bien de Interés Cultural. No obstante, la Administración central descartó acometer su restauración y decretó su derribo. La demolición se ejecutó a mediados de los años ochenta, al amparo de la noche y sin previo aviso, reduciendo a escombros el equipamiento técnico y los enseres históricos que aún cobijaba en su interior, lo que suscitó una profunda indignación entre la vecindad de Sardina. Según crónicas de la época publicadas en La Provincia, de aquel viejo vigía que alumbró el Atlántico durante 95 años no quedó «ningún canto ni ninguna madera», perdurando únicamente una rasante de cimentación que aún hoy se adivina junto al torreón actual.

El faro contemporáneo (1983-1985) La torre moderna fue diseñada por el ingeniero Fernando Navarro Miñón; los trabajos se iniciaron en 1983 y culminaron en noviembre de 1984, requiriendo una inversión de 22.998.648 pesetas para la obra civil y 7.277.000 pesetas adicionales destinadas al equipamiento técnico. El nuevo faro comenzó a operar oficialmente el 14 de marzo de 1985.

La restauración de 2024 Cuatro décadas después de su inauguración, las degradaciones del hormigón y el desgaste de la capa pictórica impulsaron a la Autoridad Portuaria de Las Palmas a emprender una rehabilitación integral: se saneó el fuste, se picaron las zonas oxidadas, se aplicó un tratamiento protector a la armadura férrea, se sellaron las fisuras estructurales y se repintó la torre con su carpintería exterior, quedando reservada para una fase ulterior la intervención en la cúpula.

Descripción:  ↯ 

Olvídate de la estampa clásica del faro escoltado por la casa del torrero y su jardín: el actual Faro de Punta Sardina es una estructura concebida íntegramente en hormigón armado, desprovista de vivienda o patio en su base, fiel al diseño de una instalación moderna y completamente automatizada. Se yergue sobre una peana rectangular de hormigón a la que se accede a través de una corta escalinata de seis peldaños, elevando un fuste cilíndrico de trazo estandarizado vestido en pulcro blanco con franjas horizontales rojas, cumpliendo el código cromático característico de muchas señales marítimas del archipiélago.

Los vanos de las ventanas no son practicables, limitándose a permitir la entrada de luz natural mediante una carpintería metálica elegida por su alta resistencia frente al ambiente marino. En la coronación, sólidas barandillas protegen el perímetro del balcón, mientras que una serie de escalas —tanto interiores como exteriores— facilitan el ascenso hasta la cúpula, el punto más prominente del conjunto. Allí, resguardada en una estructura metálica circular de cubierta abovedada y paños acristalados orientados a potenciar el haz luminoso, reposa la linterna que proyecta su destello nocturno sobre la inmensidad del Atlántico.

Resulta sugerente evocar, por puro contraste, cómo lucía el vigía histórico que ocupó este enclave hasta la década de 1980: un inmueble de una sola planta y distribución rectangular, con un torreón de apenas seis metros adosado a su esquina septentrional, recubierto de mampostería enlucida y embellecido con labras de sillería en esquinales, jambas y dinteles. Sobre el tejado emergía una pequeña torre rematada por una distinguida linterna octogonal de cristales planos, una edificación que muchos vecinos de la comarca evocan todavía como «cien veces más elegante» que la torre contemporánea.

Entorno

La torre corona un promontorio de acantilados basálticos integrado en la Zona Especial de Conservación «Costa de Sardina del Norte», espacio protegido por la Red Natura 2000 desde 2010 que salvaguarda más de 1.400 hectáreas del litoral galdense. Se trata de un enclave de singular valor ecológico, salpicado de cavidades marinas sumergidas, rasas intermareales y reducidas charcas naturales; un tramo costero donde la confluencia de las corrientes del norte y del este desencadena algunas de las marejadas más imponentes de Gran Canaria.

Acatando esa riqueza paisajística, en 2021 el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Gáldar, en coordinación con la Autoridad Portuaria de Las Palmas, habilitaron el Mirador del Faro de Sardina: una atalaya panorámica levantada mediante losas modulares de hormigón armado y estructuras de acero galvanizado, provista de bancadas escalonadas para recrearse con la contemplación del entorno, un área de aparcamiento con capacidad para una decena de vehículos y un acceso viario ordenado, todo ello concebido para atenuar la huella sobre el medio natural. Desde esta balconada se divisan en amplitud el litoral de Punta Sardina, los escarpes de Tamadaba, el macizo comprendido entre el Risco de Faneque y el Andén Verde y, en jornadas de visibilidad limpia, la silueta de Tenerife perfilada al fondo del horizonte, singularmente al caer la tarde.

A escasa distancia del complejo se resguarda el núcleo marinero de Sardina del Norte, articulado en torno a su playa de 80 metros —distinguida con la Bandera Azul desde 2017—, enmarcada por el farallón de Tábata y el Lomo del Faro, junto a un modesto puerto que preserva el sabor evocador de los antiguos fondeaderos agrícolas insulares. Próxima al muelle se guarece una cala de callaos presidida por «El Roquete» —una pintoresca vivienda excavada en la piedra que rinde homenaje a los primigenios asentamientos trogloditas— y diversos charcos naturales que, al retirarse la marea, ofrecen piscinas de agua salada idóneas para el baño y la práctica del buceo. No en vano, Sardina del Norte figura entre los fondos marinos más preciados de la isla para los entusiastas del submarinismo, gracias a la extraordinaria biodiversidad de sus praderas y grietas, habitadas por pulpos, langostas canarias, holoturias, caballitos de mar, pejesapos y angelotes.

Extendiendo el recorrido por el término municipal de Gáldar, la geografía local custodia otros dos hitos patrimoniales de primer orden: el conjunto arqueológico de Risco Caído, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, y el Monumento Natural del Montañón Negro, un cono volcánico cuya última manifestación eruptiva se calcula acaecida hace aproximadamente 3.000 años.


Curiosidades

  • Su silueta rojiblanca, recortada contra el atardecer atlántico, se erige en una de las estampas más icónicas y reproducidas de la fotografía turística de Gran Canaria.
  • La ubicación del primer faro, en 1891, no fue dictaminada por un cuerpo de ingenieros, sino por una comisión integrada por tres marineros de la comarca —Juan, Cristóbal y José—, bautizada de manera oficial como la «Comisión de Marinos Inteligentes».
  • El derribo de la torre primigenia, a mediados de la década de 1980, se ejecutó en la penumbra nocturna y sin previo aviso, justo después de que el Ayuntamiento promoviera su declaración como Bien de Interés Cultural y la Administración estatal desestimara su rehabilitación; del vetusto edificio no se conservó ni un solo sillar en pie.
  • A diferencia de los grandes complejos históricos del archipiélago, la estructura actual jamás dispuso de residencia para el torrero ni de patio perimetral: vio la luz en 1985 concebida desde sus orígenes como una instalación íntegramente automatizada.
  • Según rememora la alcaldía de Gáldar, el litoral que se extiende a los pies de la torre constituye, literalmente, la frontera natural donde confluyen «el mar del Norte y el del Este», una divergencia de corrientes que justifica el sobrecogedor y singular oleaje que azota esta franja costera



Visitas

No permite el acceso al interior de la torre —la cual, al tratarse de un complejo automatizado de señalización marítima en activo, permanece cerrada al público—, todo su recinto exterior es libremente accesible y gratuito. 

Desde 2021, el Mirador del Faro de Sardina facilita aproximarse hasta la peana de la estructura, transitar por su atalaya panorámica y recrearse sin trabas con las perspectivas del Atlántico, disponiendo de estacionamiento acondicionado junto al tramo de acceso. Asimismo, en 2024 se integró junto al mirador un soporte interpretativo que ilustra la trayectoria histórica de la torre, enmarcado en el programa municipal de señalización turística. Constituye, además, un enclave idóneo para complementar la visita con un baño o una caminata por el cercano litoral de Sardina del Norte.


Gestión y conservación

El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas), un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.

Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas)

  • Tomás Quevedo Ramírez, s/n, 35008 Las Palmas de Gran Canaria.
  • palmasport.es
  • Teléfono centralita: 928 21 44 00.</li>

    Huellas

    Nuestro agradecimiento a todos los viajeros de la Ruta 181 por compartir sus imágenes y ayudarnos a mostrar la belleza de cada rincón.


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