Faro de Punta de Arinaga

Datos Generales

Localización

Características:

  • Altura Focal: 47 m.

  • Altura Soporte:  13 m.

  • Alcance: 22 km,  

Característica Luminosa:

  • GpD(3) BR 10s

  • En términos sencillos, significa que el faro produce tres destellos en un ciclo de 10 segundos.

Gestiona el Faro:

  • El faro pertenece a la red de señales marítimas gestionada por la Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas), organismo público dependiente de Puertos del Estado (Ministerio de Transportes). El antiguo edificio del faro —la casa de fareros de finales del siglo XIX— fue cedido al Ayuntamiento de Agüimes para su rehabilitación y para usos públicos Santa Cruz, mi Puerto y hoy alberga el Restaurante Faro de Arinaga.

Entorno

  • Parking: Hay una zona de Parking muy cerca del recinto 
  • Acceso al faro:   No se puede visitar por dentro. El acceso para el público general está limitado únicamente al área circundante del faro, es decir, puedes acercarte hasta la puerta del recinto, pero no es posible entrar ni subir a la torre del faro.
  • Alrededores:  Cerca de una  Zona Urbana - Zona de Paseo - Playa Próxima
  • Servicios:  Hay servicios en las proximidades del faro

Rutas con este Faro

Ruta 181C Canarias: 


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El Faro: Un destino en tu ruta

Existen faros concebidos para custodiar las grandes rutas del comercio marítimo y otros que, al compás del tiempo, terminan reconvertidos en el mirador más codiciado de toda la comarca. El Faro de Punta de Arinaga pertenece a esta última categoría: una torre centenaria que ha velado por la navegación atlántica desde 1897 y que hoy comparte protagonismo con un espacio gastronómico integrado en las antiguas dependencias del torrero, encaramado sobre un promontorio volcánico que aúna la condición de paraje natural protegido y la de atalaya de postal. A continuación se despliega toda la información sobre este singular enclave, organizada minuciosamente por secciones.

Ubicación:  ↯ 

El faro se erige en la Punta de Arinaga, emplazado a los pies de la montaña homónima, en la franja litoral oriental de la isla de Gran Canaria, dentro del término municipal de Agüimes (provincia de Las Palmas, Canarias, España).

Junto con el Faro de Punta de Melenara, en Telde, constituye una de las dos señales marítimas encargadas de balizar todo el flanco este grancanario; su haz de luz cubre el sector comprendido entre el Faro de La Isleta, al norte, en Las Palmas de Gran Canaria, y el Faro de Maspalomas, al sur. Su cometido más crítico radica, de hecho, en advertir sobre dos de los enclaves de mayor peligrosidad para los navegantes de esta costa: la punta de Tenefé y la baja de Gando.

El acceso desde la capital insular resulta cómodo y directo: escasos 25 o 30 minutos por la autopista GC-1 en sentido sur, tomando el desvío hacia Arinaga y Agüimes para proseguir a continuación por el paseo costero rumbo al norte de la localidad. Asimismo, es posible aproximarse a pie desde el muelle de Arinaga mediante una caminata llana de algo menos de dos kilómetros bordeando la orilla, o bien desde el Mirador de Risco Verde siguiendo una pista de tierra.

Historia:  ↯

La historia del Faro de Arinaga se vertebra, en rigor, en tres actos: un faro decimonónico concebido para tutelar el tráfico marítimo de media isla, una modernización al abrigo de la vanguardia tecnológica de los años sesenta y una torre de nueva planta —la actual— que irrumpió en la década de 1980 sin relegar al olvido la estructura primigenia.

El primer faro (1888-1897) El proyecto fue trazado por el renombrado ingeniero teldense Juan de León y Castillo —figura clave tras la arquitectura de los grandes faros de Canarias—, asumiendo su ejecución el ingeniero Eugenio Suárez Galván. Las obras se desarrollaron entre 1888 y 1892, si bien la instalación no inició su servicio hasta 1897, enmarcada en el primer gran plan de alumbrado marítimo del archipiélago. Su cometido estratégico estribaba en balizar la dilatada franja litoral —hasta entonces desprovista de señales luminosas— que discurría entre el faro de La Isleta y el de Maspalomas, advirtiendo de manera prioritaria sobre dos escollos de temida reputación: la punta de Tenefé y la baja de Gando.

El conjunto original lucía una escala modesta pero un diseño sumamente cuidado: una edificación de planta rectangular y una sola altura que albergaba vestíbulo, tres dependencias, cocina, baño, despacho y cuarto de enseres, ejecutada en sobria sillería con cantería de Arucas y adscrita al estilo clásico ecléctico. Integrada en su fachada emergía una torre cilíndrica de apenas 4,75 a 5 metros de fuste, rematada por una cornisa a modo de balcón y coronada por una linterna octogonal de cristales planos. Dicha estructura se situaba a unos 6 metros sobre la rasante del terreno, aunque alcanzaba los 47 metros de altitud sobre el nivel del mar gracias a la prominencia del propio promontorio.

En aquel periodo, la vertiente costera de Arinaga disponía tan solo de rudimentarios caminos de tierra accesibles para carretas y bestias de tiro. Para asegurar el funcionamiento de la linterna, los buques de suministro fondeaban entre el islote y el muelle vetusto para desembarcar latas de petróleo y aceite, transporte que culminaba a lomos de acémilas hasta los depósitos del faro.

La modernización de 1962-1964 En 1962 se actualizó la apariencia fótica del faro, evolucionando de la luz roja fija original a una secuencia de tres destellos blancos (con 16 millas náuticas de alcance) combinados con sectores rojos de 12 millas dirigidos a señalar Tenefé y la baja de Gando. Poco después se promovió la erección de una nueva torre orientada a potenciar el alcance visual y a prestar servicio como radiofaro de apoyo para las aeronaves que se aproximaban al cercano Aeropuerto de Gran Canaria; no obstante, esta proyección aeromarítima no llegó a consolidarse en su totalidad debido a la posterior instalación de una baliza aeronáutica específica en la propia Montaña de Arinaga. La nueva infraestructura —una linterna aeromarítima cilíndrica de 2,25 metros dotada de óptica sueca AB Gasaccumulator y lámpara de incandescencia Dalen alimentada por gas acetileno— entró en servicio en la noche del 5 de junio de 1964, momento en que el faro pasó a operar de manera automatizada y desprovista de personal técnico permanente.

La torre actual (1984-1985) Con el paso del tiempo se resolvió levantar una tercera torre de tipología normalizada, ejecutada en hormigón armado con fuste cilíndrico de 13,35 metros de altura y 3 metros de diámetro, emplazada unos veinte metros al norte de la edificación histórica. Los trabajos se ejecutaron entre abril y diciembre de 1984, iniciando sus operaciones el 1 de marzo de 1985 mediante la reubicación de la linterna de La Maquinista Valenciana y su lámpara Dalen, la cual años más tarde sustituyó el gas acetileno por energía solar fotovoltaica.

La segunda vida del edificio histórico Al quedar desposeído de su función técnica, el primigenio faro-vivienda sufrió un progresivo deterioro hasta figurar catalogado como «abandonado» en los inventarios patrimoniales insulares. En 2004, el Ayuntamiento de Agüimes impulsó un plan de rehabilitación integral —cofinanciado por el Ministerio de Economía, el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria— framed en una estrategia municipal para consolidar Agüimes como un destino de excelencia comprometido con la cultura, la recuperación del patrimonio y la sostenibilidad ambiental. La intervención conllevó el derribo de los agregados extemporáneos que alteraban su fisionomía original, la consolidación y revestimiento de los paramentos, la renovación de la cubierta y la adición de un cuerpo anexo destinado a albergar un espacio de restauración. El proyecto, que contemplaba asimismo la integración de un «Museo del Pescador», culminó en agosto de 2016 con la apertura del Restaurante Faro de Arinaga bajo concesión municipal por un periodo de quince años.

Descripción:  ↯ 

Frente al faro operativo actual —una sobria estructura cilíndrica de hormigón, revestida en blanco con franjas rojas y desprovista de más ornamento que su linterna aeromarítima acristalada— se conserva, a escasa distancia, el auténtico protagonista visual del enclave: el primigenio edificio-faro decimonónico, uno de los escasísimos vestigios que se mantienen en pie en todo el archipiélago de la arquitectura de señales marítimas de finales del siglo XIX.

El edificio histórico y su rehabilitación Se trata de un inmueble de planta rectangular, ejecutado en sobria sillería con cantería de Arucas, adscrito a unas líneas de marcado corte clásico y academicista. Su espacio interior se organiza en torno a una galería central que antaño distribuía las estancias residenciales del torrero: vestíbulo, dependencias, cocina, baño y despacho. Embebida en la propia fachada emerge la primitiva torre de apenas cinco metros de fuste, rematada por una cornisa moldurada que ejercía las funciones de balconcillo de mantenimiento. Tras la rigurosa intervención acometida en la década de 2000, el inmueble recobró su fisonomía original tras la eliminación de agregados extemporáneos que desvirtuaban su traza; en la actualidad, armoniza su indiscutible calado histórico con una nueva función al albergar las instalaciones del Restaurante Faro de Arinaga, con capacidad para 120 comensales en su salón interior y 80 plazas adicionales en su terraza exterior sobre las aguas del Atlántico.

La torre moderna A pocos metros, la torre contemporánea que perpetúa la función del complejo se alza de forma solitaria, desprovista de residencia o jardín al responder al patrón de una instalación plenamente automatizada: un fuste cilíndrico de hormigón armado, acondicionado en blanco con franjas horizontales rojas y coronado por la linterna aeromarítima de cristales inclinados que custodia el sistema óptico sueco y la lámpara halógena responsables de proyectar el destello. El conjunto en su totalidad —la torre de nueva planta, la edificación histórica y la silueta de la montaña volcánica como telón de fondo— compone una de las estampas más singulares de todo el litoral grancanario, singularizada por la rotunda ausencia de otras edificaciones en varios kilómetros a la redonda.

Entorno

El faro se asienta a los pies de la Montaña de Arinaga, un estratovolcán extinto de 198 metros de altitud con un cráter profundamente erosionado y orientado al norte, el cual se eleva sobre una península conformada por sus propias coladas lávicas. Con una antigüedad superior a los 50.000 años, fue catalogado como Monumento Natural en 1987 y amparado formalmente en 1994 por la Ley de Espacios Naturales de Canarias, abarcando una superficie protegida de 90,7 hectáreas. La totalidad del promontorio litoral sobre el que se yergue la torre se integra en este paraje singular, en el que prosperan especies halófilas adaptadas a la salinidad marina como la piña de mar o la uvilla de mar.

Rutas y entorno paisajístico

Al emplazarse en un enclave aislado y exento de edificaciones próximas, el faro y su entorno invitan a una vivencia muy distante del turismo convencional: pasear, acomodarse al borde del acantilado a la sombra del fuste y entregarse al recogimiento, la brisa de los vientos alisios y el rumor del océano. Entre los itinerarios más sugerentes destaca la ascensión a la cumbre de la Montaña de Arinaga o la caminata hacia la Playa del Cabrón, una cala virgen de apenas 300 metros de extensión, de fina arena dorada, aguas cristalinas y unos fondos marinos reconocidos entre los de mayor biodiversidad de Gran Canaria para la práctica del submarinismo. Calificado por los expertos como una auténtica reserva marina, este ecosistema es habitado por anguilas, rayas, chuchos, angelotes, meros y escualos, lo que atrae de forma constante a buceadores certificados. Se trata de un litoral ajeno al desarrollo urbano —desprovisto de servicios de restauración, sombrillas, aparcamiento pavimentado o cobertura de telefonía— cuyo acceso se realiza por una pista de tierra en su tramo final.

El vínculo con el núcleo urbano

En sentido opuesto, rumbo al sur, un paseo marítimo de aproximadamente dos kilómetros conecta el complejo con la localidad de Arinaga y su playa principal, caracterizada por sus callaos y arena volcánica oscura, transitando por el Mirador de Risco Verde, dotado de solarios de madera y amplias panorámicas sobre el litoral. El núcleo urbano de Arinaga, popularmente vinculado a su polígono industrial —uno de los más extensos del archipiélago desde su impulso en la década de 1970—, atesora un pasado histórico ligado a la industria de la cal y a la pesca tradicional; testimonio de ello es el muelle viejo, frente al cual fondeaban en el pasado las embarcaciones de suministro que abastecían de combustible al faro. En las inmediaciones del edificio, el romper de las olas constituye el sonido predominante, tan solo matizado por el paso frecuente de aeronaves a baja cota debido a la cercanía con el Aeropuerto de Gran Canaria

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Curiosidades

  • Es uno de los siete vigías marítimos que jalonan el litoral de Gran Canaria, junto con las señales de La Isleta, Punta de Melenara, Punta Sardina, Punta del Castillete, Punta de La Aldea y Maspalomas.
  • Se concibió en su origen como un potencial radiofaro de apoyo para las aeronaves que se aproximaban al Aeropuerto de Gran Canaria; sin embargo, dicha cometido terminó encomendándose a una baliza aérea independiente instalada en la propia Montaña de Arinaga, por lo que el faro nunca llegó a operar en modalidad aeromarítima.
  • El antiguo inmueble histórico constituye una de las escasísimas muestras que se conservan en todo el archipiélago canario de la arquitectura farera de finales del siglo XIX.
  • Durante décadas, el combustible destinado a alimentar su linterna era transportado a lomos de acémilas desde las embarcaciones fondeadas junto al muelle viejo de Arinaga hasta los depósitos del complejo.
  • La instalación llegó a figurar catalogada bajo el epígrafe de edificación «abandonada» en los inventarios patrimoniales de Gran Canaria, con anterioridad a su proceso de rehabilitación emprendido en la década de 2000.
  • La residencia de los torreros —proyectada inicialmente para albergar el futuro «Museo del Pescador»— terminó reconvertida en un espacio gastronómico con capacidad para 200 comensales, repartidos entre su salón interior y su terraza con vistas al Atlántico.
  • Su sistema operativo contemporáneo —articulado mediante cuatro paneles fotovoltaicos y dos luminarias— sustituye a los complejos mecanismos de gas acetileno que proporcionaron energía a la señal durante buena parte del siglo XX.
  • A escasa distancia de su base se emplaza la Playa del Cabrón, reconocida como uno de los enclaves de mayor riqueza para la práctica del submarinismo y reserva marina de toda Gran Canaria
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Visitas

Sí, se puede visitar aunque con matices precisos. La torre operativa —instalación automatizada de titularidad estatal— no admite visitas en su interior ni ascenso a la linterna, en consonancia con la normativa aplicable a la práctica totalidad de las señales marítimas en activo de Canarias. Sin embargo, todo su entorno exterior, el promontorio, el mirador natural y la edificación histórica del antiguo faro son plenamente accesibles y de libre tránsito, constituyendo uno de los grandes atractivos patrimoniales y paisajísticos de la zona.

La propuesta más gratificante para conocer este enclave consiste en armonizar el paseo hasta el complejo con una parada en el Restaurante Faro de Arinaga, emplazado en el inmueble histórico rehabilitado, el cual ofrece una terraza orientada al Atlántico y una propuesta gastronómica de corte canario-mediterráneo:

  • Información de contacto y localización
  • Ubicación: Paseo del Faro, s/n, 35118 - Playa de Arinaga, Agüimes (Gran Canaria)
  • Teléfono de atención: +34 928 17 20 31
  • Portal web: www.restaurantefarodearinaga.com

Es posible acceder en vehículo hasta la propia explanada del faro o, en su defecto, disfrutar del trayecto a pie: bien desde el muelle de Arinaga, siguiendo el paseo marítimo en sentido norte (algo menos de dos kilómetros), o bien desde el Mirador de Risco Verde transitando por una pista de tierra. Constituye un plan idóneo para combinar con una jornada de baño o submarinismo en la colindante Playa del Cabrón, teniendo presente que esta última carece de dotación de servicios urbanos.


Gestión y conservación

El Faro está gestionado y administrado por la Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas), un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España.

Datos de Contacto de Autoridad Portuaria de Las Palmas (Puertos de Las Palmas) 

  • Tomás Quevedo Ramírez, s/n, 35008 Las Palmas de Gran Canaria.
  • palmasport.es 
  • Teléfono centralita: 928 21 44 00.

    Huellas

    Nuestro agradecimiento a todos los viajeros de la Ruta 181 por compartir sus imágenes y ayudarnos a mostrar la belleza de cada rincón.


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